sábado, 31 de marzo de 2012

Debate en Radio Vitoria sobre prostitución

La prostitución en Álava

APRAMP, TIENE RAZÓN LA TRATA NO ES PROSTITUCIÓN, ES VIOLACIÓN. Pero demuestra que no conoce la diferentes realidades Las personas que ejercemos la prostitución en ningún momento podemos decir que más o menos estamos bien, que nos compensa aunque sea duro -como otros tantos trabajos-  y mucho menos que nos gusta, ¿cómo lo vamos a decir si está estigmatizado? lo lógico es que te escondas y digas que lo quieres dejar cuanto antes...

Afortunadamente la mayoría no está en situación de trata. 

La mayoría no está en situación de irregular.
Los recursos y herramientas que ponen a disposición de las víctimas de trata son insuficientes, literalmente una engañifa, ya que son estudios no reglados, y dirigidos a profesiones como la limpieza industrial, atención a personas mayores y poco más... No se les da una verdadera oportunidad para el ascenso social. El día que vea a esas mujeres estudiando Formación Profesional o un Grado para poder desarrollar la profesión que elijan empezaré a creer en la "bondad". 
En mi caso personal querían que fregara en vez de ponerme a estudiar. ¡¡¡menos mal que no me las creí!!!...sería siendo una mujer ignorante e inculta y creyéndome que ser pobre y estar en exclusión social es normal.

Radio Vitoria

http://www.eitb.com/es/audios/detalle/859223/la-prostitucion-alava/

28-MAR.-2012
Tras las prohibiciones en Cataluña, en Plaza Nueva analizamos la situación de la prostitución en Álava.

viernes, 30 de marzo de 2012

Prostitución: ataque a las trabajadoras sexuales


Dejo un artículo relacionado con las ordenanza cívicas de Barcelona que quiere erradicar la prostitución callejera.

http://www.vozbcn.com/2012/03/30/107774/prostitucion-ataque-trabajadoras-sexuales/

30.03.2012 | 11:55
 
¿España es país receptor de tráfico de personas? “Sí, llegan desde fuera de la Unión Europea, por Rumanía y Bulgaria. Acaban en España, el Reino Unido y Portugal. La mayoría son mujeres destinadas a la prostitución” (entrevista a Juan Antonio García Jabaloy, fiscal de Eurojust, experto en crimen organizado transnacional).
En 2006, en Barcelona, se puso en marcha un plan para el abordaje integral del trabajo sexual (Abits) cuyos resultados en sus inicios, a juicio de los vecinos y las prostitutas fueron negativos. La normativa, que nació con la denominada ordenanza de civismo del Ayuntamiento de Barcelona, provocó que las mujeres que se dedicaban a la prostitución se sintieran “amenazadas por parte de la Guardia Urbana con insultos, humillaciones, amenazas, persecución y acoso”.
El plan consistía, fundamentalmente, en la recolocación de las que decidían abandonar el oficio, pero, para las que no -que eran la mayoría-, seguían estando en continuo desamparo. “Se debe tratar a fondo este tema, llevarlo al campo político, reconocerlo y no ser hipócritas”, reclamaba el presidente de la Asociación de Vecinos del Raval, Josep García. Sin embargo, con el programa Abits, con un presupuesto en 2009 de 600.000 euros, se consiguió, al menos, que 69 mujeres entrasen voluntariamente en programas de inserción laboral y que 36 de ellas encontrasen otro trabajo.
Las fotografías que publicó El País donde se mostraba sexo explícito en los pórticos del Mercado de la Boquería constituyeron un gran escándalo y avivaron el eterno debate, intentando reubicar la prostitución en espacios privados. ‘El dilema no es si estamos a favor o en contra de un fenómeno que repugna a la práctica totalidad de las mujeres, entre las que me incluyo, como también a muchos hombres. No sólo desde el feminismo, sino desde amplios sectores de la sociedad, existe un rechazo a una práctica que convierte las relaciones sexuales en un intercambio mercantil con componentes de dominio y vejación, en el mejor de los casos, y de abuso, agresión o riesgo para la salud, la seguridad y la libertad de quienes la ejercen, en el peor. Es mezquino atribuir a quienes defendemos la regulación de la prostitución cualquier pretensión de avalarla o bendecirla. Como también es hipócrita -o incomprensiblemente ingenuo- pensar que si la prohibimos o la escondemos dejará de existir [...]. El enfrentamiento estéril entre las tesis abolicionistas y las partidarias de la legalización debería dar paso a un debate en el que, compartiendo objetivos, analizáramos los mecanismos que permiten, de forma objetiva y no meramente estética, garantizar los derechos de las mujeres y ser más eficaces en la lucha contra las mafias’, manifestaba la concejal, entonces, Inma Mayol de ICV-EUiA en un brillante artículo.
Mientras tanto, Xavier Trias (CiU), entonces futuro alcalde, aunque se mostraba claro partidario de las tesis abolicionistas defendía el aumento de los recursos para el plan de abordaje en contra del PP, que pedía actuaciones sin complejos planteando abiertamente la erradicación.
El problema es real y de grandes proporciones que traspasan nuestras fronteras. Barcelona es, hoy en día –junto a Madrid y Valencia-, una de las ciudades españolas capitales de las mafias de prostitución, unas organizaciones -no lo olvidemos- integradas, principalmente, por nacionales: ocho de cada diez organizaciones cuentan con delincuentes de nacionalidad española. Se trata de un problema complejo que requiere de soluciones, por tanto, complejas -de ámbito nacional e internacional- y mantenidas en el tiempo. La agencia para el abordaje integral del trabajo sexual ha sido un instrumento a nivel municipal que, con todas las deficiencias que se quiera, ha servido para abordarlo y paliar la situación de la parte en situación más débil: las trabajadoras sexuales.
La entonces concejal de Mujeres, Elsa Blasco (ICV-EUiA), el año pasado, reconoció que “es casi imposible saber el número de prostitutas que hay en Barcelona” y dio un dato que debería llevarnos a reflexionar: el número de multas a prostitutas [en la ciudad] triplica el de ayudas.
No se debe caer en la tentación de creer que con las prostitutas todo vale pudiendo, incluso, vulnerar sus derechos fundamentales. Cuando se exponen discursos simplificadores como los que planteó nuestro actual alcalde en plena campaña electoral afirmando que acabaría con la prostitución callejera y con la “escondida” no se ayuda a poner las bases para solucionar un problema o, al menos, paliar la situación de los más necesitados de ayuda.
Los sectores más reaccionarios del Consistorio barcelonés, CiU y PP, primero a la greña alrededor de la opción abolicionista, se pusieron por fin de acuerdo este año aprobando prohibir la prostitución en la calle, en un claro ataque a las trabajadoras sexuales, a las que sitúa al mismo nivel, prácticamente, que sus potenciales clientes. Una resolución que quizás tenga réditos electorales y sirva para aparecer en los medios de comunicación, pero que olvida que un ayuntamiento no puede entrar a regular materia reservada al Código Penal -que no prohíbe el ejercicio de la prostitución- y que con una prohibición total se esconde el problema de las calles y con ello se dificulta el trabajo de los equipos sociales y entidades que trabajan con las mujeres.
Mientras tanto las personas que se dedican a la prostitución continuarán ejerciendo su triste y marginal actividad. Los ciudadanos, al menos, no podemos ni debemos tolerar que se vulneren sus derechos cívicos, sobre todo porque se trata del eslabón más débil. Al menos, la Sindica de Barcelona ha iniciado una investigación demostrando que en estos temas, más si cabe, no pueden admitirse ordenanzas basadas en soluciones que se nos presentan como milagrosas y en la hipocresía a la que nos tienen acostumbrados ciertos políticos que olvidan su pretendida autoridad cuando les conviene, como en el recientemente celebrado congreso de móviles. Trias y Fernández no solucionan el problema, sino que esconden la basura bajo la alfombra en una actitud que merece nuestro rotundo rechazo como ciudadanos.

jueves, 29 de marzo de 2012

Casos Riviera y Saratoga. La corrupción de funcionarios públicos en la prostitución en España

Es tardando mucho este juicio. Aunque España, de momento no es de los países más corruptos, la cuestión es que hay. La prostitución mueve mucho dinero, efectivamente pero va a parar a manos de estos individuos. Los prostíbulos han de "pagar" para evitar redadas. En la noticia dice que se pagaba para  favorecer "la prostitución ilegal y con menores en los prostíbulos"... A ver ¿de verdad es creible esto? So yo fuese propietaria de un burdel -y más siendo de la envergadura del Riviera y Saratoga-  lo que menos me pasaría por la cabeza es tener menores y inmigración ilegal -que no prostitución ilegal- . Los balances del 2009 y 2010 del Plan Nacional de lucha contra la trata y las memorias de las ongs que dan asistencia a las personas que ejercen, demuestran que mujeres ejerciendo la prostitución en situación ilegal y menores de edad es un porcentaje muy pequeño.
Personalmente espero que la JUSTICIA haga bien su trabajo y estos presuntos delincuentes cumplan con las penas,  que la corrupción  tenga consecuencias. Y espero, también que se detengan a más, porque está pasando en toda España y no sólo en los burdeles sino también en las calles y en pisos, donde hay que pagar para poder ejercer tranquilamente.



EL PERIÓDICO / Barcelona
La Fiscalía Anticorrupción solicita penas de 16 a 44 años de prisión para altos cargos del Cuerpo Nacional de Policía de Barcelona, acusados de integrar un grupo mafioso y corrupto que entre el 2002 y el 2008 se aprovechó de su mando, su poder e información privilegiada para, a cambio de dinero y especias, favorecer la prostitución ilegal y con menores en los prostíbulos Saratoga y Riviera de Castelldefels. La acusación pública reclama penas de cárcel para un total de 20 imputados, entre propietarios de los clubs de alterne, abogados y un funcionario del Ayuntamiento de Barcelona

Club Saratoga ARCHIVO
Los clubs Riviera y Saratoga, en Castelldelfels, involucrados en la trama de corrupción. ARCHIVO
Dos mossos trasladan a uno de los detenidos, en el 2009. ARCHIVO / RICARD CUGAT

El extenso escrito de la fiscalía, de 62 páginas, resume una de las investigaciones contra la mafia policial más complicadas de los últimos años en Catalunya y que puso en evidencia hasta qué punto la corrupción se había enquistado en algunos despachos de responsables policiales en Barcelona. Durante años, la titular del Juzgado de Instrucción número 33 de Barcelona, Elisabeth Castelló, dirigió una compleja operación en la que se vieron salpicados comisarios, inspectores jefes, agentes, dueños de prostíbulos, abogados, y hasta un funcionario municipal. Tras meses de seguimientos, escuchas telefónicas y la colaboración y declaración en la fiscalía anticorrupción del confidente policial Manuel Gutiérrez Carbajo, los Mossos d'Esquadra pudieron determinar que entre el 2002 y el 2008, el Riviera y el Saratoga, cerrados por orden judicial, funcionaban gracias a los chivatazos policiales, que evitaban que durante las redadas fueran descubiertas menores y mujeres sin papeles que ejercían la prostitución en los locales.
NEGOCIO LUCRATIVO / El escrito, del fiscal Fernando Bermejo, revela cómo el negocio era tan «lucrativo» para algunos policías corruptos, que algunos se fueron sumando a un pastel que terminó cuando los Mossos d'Esquadra se hicieron cargo de la seguridad ciudad de Barcelona, y empezaron a ocuparse también de algunas redadas en los prostíbulos.
Para el comisario Luis Gómez González, la fiscalía solicita hasta 21 años de cárcel por los delitos de favorecimiento de la prostitución, asociación ilícita para delinquir o delito de dirección de organización criminal, cohecho pasivo y revelación de secretos. Sin embargo, para el policía que más pena reclama es para José Javier Martín Pujal, inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía de la Brigada de Extranjería, para quien reclama 44 años de cárcel por siete extorsiones y un cohecho pasivo. Para los responsables de los prostíbulos, las peticiones alcanzan hasta los 23 años.
El escrito también hace mención a un grupo de abogados de Barcelona, a los que pide penas de cinco a 20 años, porque a juicio del fiscal y los investigadores estaban compinchados con un inspector de policía para que contrataran sus servicios cada vez que se producía una redada o inspección en un prostíbulo. Unos servicios que a criterio del fiscal se cobraban con la excusa de minutas altísimas que se repartían entre los abogados y el funcionario corrupto.
El escrito detalla citas en las que los policías reciben importantes cifras de dinero. Cuenta cómo los dos hijos adolescentes del comisario Luis Gómez recibieron durante años una asignación mensual por parte de los dueños de los prostíbulos y cómo se financiaron operaciones de estética de familiares de algunos policías imputados.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Reseña de "Una mala mujer" . José Luis Mazón. Vega Media Press



"Una mala mujer" es el título del libro autobiográfico publicado por Montse Neira, prostituta independiente radicada en Barcelona, activista de los derechos de su gremio y licenciada en ciencias políticas, así como colaboradora de Vegamediapress con artículos periódicos relacionados con el mundo de la prostitución.
Es un título engañoso el del libro porque la mala mujer se muestra una persona franca, muy humana y honesta que entró en la profesión de puta para huir de la puta vida de la necesidad y la miseria tras el divorcio y la desatención por el ex marido de los gastos del hijo común, que la mantenía en el agobio continuado. No reniega de su profesión: "A la prostitución le debo todo, desde el bienestar económico porque he podido mantener mi familia y sacarla de la pobreza hasta la clase de persona que soy".

La mitad del libro está dedicado a sus vivencias de antes de entrar en la prostitución. Montse se hizo puta cerca de los treinta, empujada por la necesidad económica, nos cuenta su primer servicio, fue por los anuncios de prensa a una casa de putas en un edificio destartalado, donde la encargada estaba embarazada, le expresó a esta sus temores. Prueba ahora que tenemos clientes, le dijo la futura jefa. Y así fue, una felación, 3000 pelas, 3 minutos de reloj, sin contar el tiempo del lavado y breve conversación de 5 minutos , obtuvo lo que ganaba en 3 días de duras jornadas de 12 horas lo sacó en un rato. Empezó con una jornada reducida por las tardes ya que quería atender a su hijo.
La jefa embarazada prometió que si valía ganaría un millón de pesetas del 89 al mes. En ese primer piso estuvo un año y aprendió los trucos del oficio, como excitar al cliente en la higiene previa y poner el preservativo con la boca. Conoció el buen compañerismo y la falta de solidaridad. En esta etapa "gané muchísimo dinero". Lo primero fue juntar ahorros para comprarse un apartamento. El mundo de las putas es un mundo de idas y venidas, algunas entran, prueban y al poco se van por no soportarlo, otras afortunadas fueron retiradas por clientes con los que se casaron. De todo hay en la viña de las casas de putas que son también del mismo señor creador de todas las cosas.
Una máxima de una "madame" de Barcelona era que "los caballeros a partir de las ocho de la noche dejan de ser caballeros". Cambio muchas veces de casa de trabajo. "Llegué a estar en un total de setenta y dos lupanares hasta mi independencia". "Pisos en viviendas de vecinos, locales a pie de calle, las llamadas saunas, los masajes con final feliz..". Las tarifas iban desde las 20 mil pesetas la hora hasta las 50 mil en uno de los pisos más lujosos de Barcelona. Otros eran servicios en plan industrial, uno detrás de otro, con tarifas desde las 1.500 pesetas hasta alrededor de las 12.000 precios 1989-1995. La identificación de prostitución es igual a trata de mujeres resulta una gran mentira."En ningún burdel de los que estuve había ninguna mujer en situación de trata de seres humanos". "Más adelante conocía algunos casos de trata pero en prostitución en la calle y en algún club nocturno a los que me acerqué a través de ONG con las que empecé a colaborar".
Entre las putas existe amistad y solidaridad, en contra de lo que se cree. Con pelos y señales nos cuenta casos de prostitutas temporales que al ganar lo suficiente para volver a sus países y montar otros negocios, se dejaron el oficio.
También conoció a putas por horas. Mujeres casadas en estupenda posicion social a las que el marido no hacía mucho caso y gustaban de consumir productos y joyas de muy alta gama, que financiaban con jornadas parciales.

¿Disfruta la prostituta con el cliente? Montse lo aclara contando su experiencia. Con algunos "me han oído gritarles pidiéndoles más. Con otros he tenido y tengo una relación en que se combina sexo y afecto y a veces simplemente compañía, hablar y escuchar" Hay clientes que son muy fieles "y con ellos mantengo unas relaciones muy especiales" " me siento como si estuviera con un amante o con un novio". "Jamás he sido agredida". "Con los que eran muy agresivos en sus expresiones he llegado a devolverles el dinero". "Tengo un físico imponente, mido un metro setenta y cinco descalza y con los tacones un metro noventa".
Con los clientes discapacitados descubrió un nuevo mundo. Personas con la piel quemada, o sin piernas, con parálisis cerebral o tetrapléjicos y un largo etcétera. Su primer cliente discapacitado fue un chico con síndrome de Down de 26 años, lo traía a la casa de putas su propia madre. La compañera elegida se negó y ella aceptó ocupar su puesto. Tuvo sentimientos encontrados pues no quería hacerlo por compasión, sino tratarlo como a los demás. El chico solo quería sexo normal con una mujer que supiera entenderlo "yo no quería hacerlo y ya está sino que quería estar con él deseándolo y hacerle vibrar y que no se olvidara de mí". "todo salió muy bien". La madre le dio a Montse las gracias por aceptar lo que la elegida había rechazado y que su hijo fuera feliz. De piso en piso fue encontrando personas con discapacidad "estos hombres lo tienen todo en contra y hay que mostrar mucho tacto". "Cuando me independicé decidió que me especializaría en atender a ese colectivo".
Los viejitos, jubilados, la mayor parte viudos que se encuentran muy solos, buscan las más de las veces solo acariciar el cuerpo de una mujer.
Sobre los jóvenes ha tenido demandas de servicios, su fantasía es estar con una mujer madura. No le gustan a Montse "no los atiendo, no me siento a gusto con ellos. Me gustan más los hombres de mi generación".
Y sorpresa, también hay matrimonios donde marido y mujer se van de putas y a estar con la misma. Ellas son bisexuales y a los maridos "les encanta ver a dos mujeres retozando y más si una de ellas es la suya". "Nunca he tenido ningún problema con estar con una mujer. Todo lo contrario. He disfrutado muchísimo" con ellas".
¿Cuánto dura un servicio?. Dice Montse: "La relación sexual propiamente dicha desde el primer beso hasta la eyaculación no dura más de veinte minutos" El resto del tiempo va de charla y de algún mimo. Se habla más que se fornica.
La palabra puta también es una invocación mágica, un abracadabra que abre puertas. Lo cuenta Montse en su capítulo "mi apartamento y la independencia". Ningún banco le daba la hipoteca que necesitaba para comprarse el apartamento. Ella tenía la entrada pero no el resto. Todos le pedían nómina y ella no tenía. Hasta que decidió agarrar el toro por los cuernos y pidió hablar con el director de una entidad. Fue directa al grano. Mire yo soy puta y no tengo nómina pero puedo domiciliar "mi nómina" cada mes. El director sin más requerimientos le resolvió la papeleta y le fue concedida la hipoteca.
¿Se puede ser puta y tener novio?.Los dos últimos enamoramientos fueron Enric y Luis, cada uno en un tiempo. El primero era sindicalista y ella creía que él ignoraba que era prostituta, no se atrevía a contárselo por miedo a perderle. Pero un día en un grupo apareció un energúmeno que había estado con ella y le contó a Enric la profesión de Montse. Pero Enric no rompió la relación en ese momento, porque él ya lo sabía. Pero lo haría después, una experiencia dolorosa. La historia posterior con Luis fue parecida. Compañero de taekwondo acabó perdidamente enamorada de él, como en el caso anterior. Luis jugaba con dos barajas porque estaba también liado con otra, esta era la madre de otro compañero de taekwondo. Montse no perdona esa infidelidad, pues una cosa es el oficio de acostarse con hombre para comer y otra la lealtad de sentimientos de pareja cuya traición no soporta.
Consiguió matricularse en ciencias políticas en Barcelona. Y en el campus aparecieron profesores que eran clientes. Caras de circunstancias de los profes-clientes. Otra vez la palabra puta fue mágica. No querían cambiarle el turno por no tener certificado de empresa. Le dijo a la funcionaria "estoy trabajando de puta"; consultaron al Vicerrector y fue compasivo, el cambio se produjo.
Luego llega la fase mediática de activista de los derechos de las putas. Entrevistas en la TV2, conferencias, jornadas y escribir el libro que le encarga la editorial plataformaeditorial.com.
Montse tenía un nombre de guerra en su etapa clandestina, era "Marien", nombre que sacó, curioso, de El Quijote, pues este era el apelativo que usa la guapa mora que ha venido de Argel con el capitán cautivo. Don Quijote, el personaje histórico cuyas refriegas con el mundo son el contenido del primer libro, era como Jesús de Nazaret, hombre amigo de las prostitutas. Porque fueron dos prostitutas, la Tolosa y la Molinera, que estaban en la venta de la ceremonia de ser armado caballero, quienes le asistieron como dos princesas en la ceremonia a la luz de la luna de la ordenación caballeril. Y es que Don Quijote tenía la visión divina que le hacía pasar por loco. Y en las putas vió princesas como en las máquinas (molinos) gigantes. Así que Don Quijote ha santificado el oficio de puta y no se hable más.
La lectura del libro de Montse me ha recordado que sin saberlo ella es una nueva sacerdotisa de los templos sagrados de la prostitución que existieron en el remoto pasado de Babilonia y Carthago, pues épocas hubo en donde había monjas en los conventos de la prostitución que eran levantados en honor a las diosas de la lujuria. Tirarse a una sagrada monja de aquellas era un acto religioso, el dinero de este “cepillo” singular iba para el templo y era un acto de litúrgica ofrenda a la divinidad. Por entonces ser puta era un monacato. No tenía ningún perfil degradante. Los tiempos han ido a peor. Montse fue empujada al sacerdocio de la prostitución por los flujos estelares que la llevaron a ese oficio del cual obtiene no solo remedio a sus necesidades materiales sino un camino de autorrealización y de superación personal. Ser puta puede llegar a ser una vía iniciática para la máxima realización de la persona, el ejemplo de la vida de nuestra protagonista lo demuestra. Montse es la moderna María Magadalena que se ha hecho aspirante a Mesías redentora de las mujeres putas pero no para que abandonen su oficio si desean estar en él sino para que se les de el respeto a su condición humana y a su contribución al bien de satisfacer necesidades sempiternas del género humano.
El libro en suma es interesantísimo, es de amena lectura, y muy adecuado para quien quiera saber la realidad de ese mundo tabú de las prostitutas.



Proyecto de "inserción laboral" para las mujeres prostitutas de Barcelona

http://www.europapress.es/epsocial/fundaciones/noticia-hermanas-oblatas-barcelona-fundacion-barclays-favorecen-insercion-laboral-150-prostitutas-20120327191014.html

Las Hermanas Oblatas de Barcelona (El lloc de la dona) han lanzado un proyecto con la financiación de la Fundación Barclays con el objetivo de favorecer la inserción laboral de 150 mujeres que ejercen la prostitución en la ciudad condal y su área de influencia.
Así, las beneficiarias recibirán cursos de español e itinerarios de formación y de integración laboral personalizados de acuerdo a sus habilidades en los que participará el equipo de Formación de voluntarios de la Fundación Barclays de Barcelona.
Concretamente, asistirán a talleres de habilidades sociales y orientación laboral, cursos de atención domiciliaria y atención a la tercera edad, cursos orientados al sector de la hostelería y cursos de limpieza industrial. Además, aprenderán estrategias de búsqueda de empleo y podrán mejorar sus habilidades informáticas a nivel de usuario.
Además, los cursos formativos tienen incorporados un programa de becas para que las participantes puedan pagar la vivienda y la alimentación, según ha informado la Fundación.
El programa forma parte de la iniciativa 'Dona i Prostitució: Atenció Social Integral' que las Hermanas Oblatas desarrollan para dar respuesta a las demandas que presenta este colectivo de mujeres, a través del trabajo socio-educativo de las educadoras de calle y del servicio de acogida y atención social.



martes, 27 de marzo de 2012

La prostitución callejera en Badajoz

Hace un tiempo, los vecinos de esta zona iniciaron su batalla contra las prostitutas de sus calles. Hoy ya apenas existe. Si, las ordenanzas cívicas y la crisis funciona. La cuestión que planteo es que será de esas personas, porque lo más seguro es que sigan en situación de vulnerabilidad y en condiciones peores, pero, claro, ya no se verán las miserias...y como no se ve..no existe..si, esta es la maravillosa sociedad en las que estamos inmersos.
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La prostitución callejera está en declive. Cada vez son menos las prostitutas que frecuentan la avenida Joaquín Costa y su entorno, y los vecinos lo notan. El aumento del control policial sobre esta actividad y la bajada de clientes son las principales causas que han originado esta situación.

Desde la entrada en vigor de la ordenanza que prohíbe ejercer la prostitución en los espacios públicos, tanto el número de chicas que frecuentaban la zona como el de hombres que acudían buscando compañía han disminuido. La normativa, que sanciona a las mujeres y a los clientes, ha comenzado a disuadir a ambos colectivos.
Pero este no es el único motivo que ha provocado esta tendencia. La situación económica también está influyendo de lleno, ya que hace que baje el número de usuarios que acuden en busca de favores sexuales.
Desde Cruz Roja, organización que atiende y ayuda a este colectivo, se constata esta realidad. Antes de la puesta en marcha de la ordenanza municipal, esta institución tenía contabilizadas a unas 20 personas que se dedicaban a la prostitución en las calles de Badajoz. Sin embargo, en estos momentos la cifra no supera la docena.
De hecho, antes de que se registrase este descenso, los voluntarios del Programa de Unidad Móvil de Emergencia Social tenían programada una salida específica para visitar a este colectivo de mujeres. En cambio, ahora las ven durante las intervenciones que llevan a cabo para atender a las personas sin hogar. «Dentro de este plan para las personas sin hogar estamos actualmente atendiendo a unas 50 personas cada día. En ellas están englobadas mujeres que trabajaban en la prostitución. Ahora tienen menos trabajo y, obviamente, menos ingresos. Esta pérdida de poder adquisitivo hace que necesiten otros recursos y ayudas. No hay que olvidar que estas personas se ven obligadas a ofrecer sexo en la calle para salir adelante. Si no pueden hacerlo su precariedad se intensifica y eso conlleva a que sufran una situación de mayor vulnerabilidad», explica Jesús López Santana, portavoz de Cruz Roja.
Pero esta nueva realidad no ha hecho que las prostitutas desaparezcan del todo. Según explica López Santa, algunas permanecen en la misma zona en la que han trabajado hasta ahora. Ante el aumento de vigilancia, tanto las mujeres como los clientes se han visto obligados a extremar las precauciones. «Se nota que vienen muchas menos que antes, pero aún siguen estando aquí», afirma Rosario Villa, vecina de la calle Joaquín Sama.
Otras tantas han optado por acudir a otros espacios menos controlados y en los que pueden pasar más desapercibidas. «Escogen aquellos lugares en los que son menos vistas», señala López Santana.
Otro grupo, incluso, ha decidido marcharse de Badajoz. El portavoz de Cruz Roja recuerda que hay muchas chicas extranjeras en la capital pacense (sobre todo de Europa del este y Portugal, aunque también latinoamericanas) ejerciendo la prostitución. Varias de ellas se ha visto obligadas a regresar a su país de origen. «Cruz Roja, además de darles asesoramiento jurídico o laboral, también les informa del programa de Retorno Voluntario, ya que muchas de ellas están interesadas en volver», apunta.
Quienes también notan el descenso de esta actividad son los pacenses que viven en el entorno de la carretera de Circunvalación (la calle Joaquín Costa, Joaquín Sama y adyacentes). «Aunque no se ha eliminado del todo, es verdad que vienen muchas menos. Si antes había unas 15 o 20, ahora son 3 o 4. Además, cuando escucho jaleo en la calle y me asomo, el hombre que está controlándolas les dice que se vayan porque sabe que voy a llamar a la Policía», asegura Rosario Villa.
Los vecinos se sienten satisfechos al comprobar que hay menos mujeres que se dedican a esta actividad por la zona. «Aunque lo que queremos es que desaparezca del todo. Para eso tiene que haber más vigilancia, seguridad y aplicar la ordenanza», manifiesta Villa.
José María Soriano, presidente de la asociación de vecinos del Casco Antiguo, corrobora que la seguridad y la tranquilidad han ido a mejor durante estos últimos meses en estas calles. «No parábamos de escuchar gritos, voces y discusiones. Había mucho jaleo. Era una actividad que generaba muchas molestias», advierte Villa. «No era agradable verlas allí», agrega por su parte Agustina Méndez, otra vecina.
Soriano confía en que esta situación mejore todavía más en el futuro. «Creo que prosperará cuando comience a funcionar el mercado de Santa Ana como biblioteca. Este centro atraerá a más personas y por la zona habrá más movimiento. Eso siempre es positivo y hace que un barrio sea más habitable», concluye Soriano.

La situación de trata en EE.UU.

Por Martin Cizmar, Ellis Conklin y Kristen Hinman, 29 de junio de 2011


“Hoy hay en Estados Unidos entre 100.000 y 300.000 niños esclavos sexuales”, dijo a la CNN Ashton Kutcher el 18 de abril de 2011. Así es —dice Kutcher— como cada año muchos chicos son entregados a la prostitución en América. “Si no hacéis algo para parar esto, es porque algo va mal en vosotros, en mi opinión.”

“Queremos hacer algo distinto con esto”, repica la esposa de Kutcher, Demi Moore. “ No queremos limitarnos a hablar de ello. Queremos ver realmente un cambio, y esto no va a ocurrir sólo porque salgamos nosotros y vayamos hablando aquí y allá”. A fin de “hacer algo diferente”, Kutcher y Moore han lanzado recientemente una serie de anuncios de servicio público bajo el lema “Real Men Don’t Buy Girls” (“Los auténticos hombres no compran chicas”). En los spots, Kutcher representa a un memo desaliñado con más pinta de tirar sus calcetines sudados y coger dos limpios del paquete que de hacer la colada. “Los auténticos hombres se hacen la colada”, dice una voz en off. “Los auténticos hombres no compran chicas.”
El mensaje es algo desconcertante, dada la falta de contexto, pero hay más iguales, todos parte de una campaña en la que salen celebridades como Justin Timberlake, Sean Penn, y Jason Mraz haciendo cosas cómicamente masculinas, como intentar afeitarse con una sierra mecánica y encontrar un coche en el aparcamiento con los ojos vendados.
Junto con su esposa, Kutcher se ha convertido en la cara pública de un esfuerzo por detener la trata de menores. Los anuncios han hecho que algunos observacores se rasquen la cabeza y otros se desternillen de risa. Ostensiblemente, tratándose de un tema tan intenso —la esclavitud sexual infantil— los vídeos apestan a humor de colegio mayor.
“¿Soy el único que no ve ninguna conexión entre Sean Penn derritiendo queso con una plancha (¡como un auténtico hombre!) y la horrible situación de alguien que paga para que un esclavo de 7 años le haga una mamada?”, escribió un bloguero en TheStir.com.
Pero el asunto no es que estos anuncios sean fatuos y tontos.Lo que importa es que nadie ha cuestionado la tesis subyacente de Kutcher y Moore. No es cierto que cada año se prostituyan de 100.000 a 300.000 niños en USA. Esta cifra estadística fue urdida sin base científica. Es un “hombre del saco”.
Pero las celebridades bienintencionadas de Hollywood no son las únicas en pulsar este particular botón caliente. El pánico de la prostitución de menores ha sido alimentado por un estudio científico que fue cualquier cosa menos científico. El fraude apenas velado que yace tras la impactante estimación de “100.000 a 300.000 niñxs prostitutxs” nunca ha sido cuestionado.
Esta cifra ha encontrado eco a lo largo y ancho de USA, desde los pasillos del Congreso a su periódico de la mañana, desde blogs, tanto liberales como conservadores. Busque en Google y encontrará 80 páginas de resultados. El mes pasado, el New York Times revelaba casi sin aliento: “Se estima que cada año son vendidos para su explotación sexual de 100.000 a 300.000 niños norteamericanos”.
No estaba revelando nada nuevo.
• USA Today: “Each year, 100,000 to 300,000 American kids, some as young as 12…”
• CNN: “There’s between 100,000 to 300,000 child sex slaves in the United States…”
• Media Bistro: “There are an estimated 100,000 to 300,000 victims of child prostitution…”
• Salon: “Roughly 100,000 to 300,000 American children are prostituted each year…”
• Family Court Chronicles: “Nationwide, 100,000 to 300,000 children are at risk for sexual exploitation…”
•Wikipedia: “Anywhere from 100,000 to 300,000 children are at risk for sexual exploitation…”
•U.N. goodwill ambassador Julia Ormond: “100,000 to 300,000 potentially trafficked…”
• Press TV: “Child trafficking rampant in the U.S. An FBI bulletin shows that 100,000 to 300,000 American children…”

•Orphan Justice Center: “An estimated 100,000 to 300,000 children in forced prostitution in the U.S….”

•C-SPAN: “Children in our country enslaved sexually…from 100,000 to 300,000…”
Pero una revisión detallada de los archivos de la policía en todo el país dice otra cosa.

Village Voice Media empleó dos meses en investigar los datos de denuncias. Examinamos los casos de detenciones por prostitución juvenil en las 37 mayores ciudades del país durante un período de 10 años.

En la medida en que exista la prostitución de menores, existe primordialmente en esas grandes ciudades. Los registros de las detenciones mostraron que en todos los Estados Unidos sólo hubo 8.263 detenciones por prostitución infantil durante la última década. Esto es, 827 detenciones por año.
Algunas ciudades, como Salt Lake City y Orlando, pasaron un año entero sin detectar un solo caso. Otras, como Las Vegas, tuvieron alrededor de 100 por año.
Comparen 827 casos al año con los 100.000 a 300.000 por año proclamados por la propaganda. Las 37 mayores ciudades no reúnen todos y cada uno de los arrestos por prostitución infantil. Puede haber casos en la Kansas rural. Pero el sentido común prevalece en los datos de la policía, Al alejarnos de las principales zonas urbanas, como Los Ángeles, la prostitución de menores cae en picado.
Cuando los datos de la policía local fueron compartidos con una figura señera en la lucha contra la prostitución infantil, el resultado de la investigación le pareció una verdad evidente. “El Departamento de Policía de Seattle tiene totalmente controlada la situación y comprende el problema”, dice Melinda Giovengo, directora ejecutiva de YouthCare, que lleva un centro de acogida para prostitutxs menores en Seattle. “Esto parece ser un recuento muy preciso y refleja lo que muestran los datos.”
Ciertamente, los departamentos de policía no detienen a todos y cada uno de los menores implicados en trabajo sexual. Pero, seguramente, no ignoran el problema.
Así, si hay poco más de 800 detenciones de menores al año, ¿de dónde salió una estimación tan horrible como de varios cientos de miles?
No existen, así de sencillo, números precisos acerca de la prostitución de niños.
La cifra “100.000 a 300.000″ que gente como Kutcher y Moore proclaman (el mismo número que se ha abierto paso en docenas de reputados periódicos) vino de dos profesores de la Universidad de Pennsylvania, Richard J. Estes y Neil Alan Weiner.

Pero lo que ningún periódico se ha molestado en explicar (y lo que, ciertamente, no mencionan Moore y Kutcher) es que esta cifra representa de hecho el número de niños que Estes y Weiner consideraban que estaban “en riesgo” de caer en la explotación sexual, no el número de niños implicados de hecho.

Más aún, los autores de “The Commercial Sexual Exploitation of Children in the U.S., Canada and Mexico”, editado en 2001, admitían que sus estadísticas no estaban refrendadas.
“Los números presentados aquí no reflejan, por tanto, el número real de casos en los Estados Unidos sino, más bien, lo que nosotros estimamos que es el número de niños “en riesgo” de caer en la explotación sexual comercial”, escribían, subrayando sus palabras para darles énfasis.

¿Quién, entonces, está en riesgo?

No sorprendentemente, los profesores pensaron que cualquier niño “escapado de casa” estaba en riesgo.
Todos los escapados de casa se contabilizan como que están en riesgo.
(…)
Aunque el Congreso ha gastado cientos de millones de dólares en dinero de nuestros impuestos para combatir la trata de seres humanos, todavía no ha gastado ni un penique en centros de acogida y asesoramiento para esos chicos y chicas que son, de hecho, en Estados Unidos, prostitutxs menores de edad.
En marzo de este año, diez años después de que Ester y Weiner dijeran que entre 100.000 y 300.000 niñxs estaban en riesgo de convertirse en trabajadores sexuales, los Senadores Ron Wyden (un Demócrata de Oregón) y John Cornyn (un Republicano de Tejas) promovieron una ley para subvencionar seis centros de acogida con una provisión de 15 millones de dólares. Los centros de acogida proporcionarían cama, asesoramiento, ropa, estudio del caso y servicios legales. Si se llega a aprobar, esta legislación sería la primera de su género.
La ley tiene todavía que pasar por el Senado o la Casa Blanca.
La falta de centros de acogida y asesoramiento para lxs prostitutxs menores de edad —mientras que los prohibicionistas se embolsan millones de dólares en fondos del gobierno— es sólo un indicador de la campaña mundial de hostilidad contra las trabajadoras del sexo.

En Canadá, la prostitución es legal. Pero bajo las leyes canadienses, a las trabajadoras sexuales no se las consiente buscar la seguridad de un burdel, o de un guardaespaldas,o un sistema de control que informe de su ubicación (por motivos de seguridad).

Las prostitutas consiguieron que se admitiera a trámite un recurso para derogar la parte de la ley que creen que supone una amenaza para su seguridad. A comienzos de este mes se admitió en el juzgado la apelación del gobierno. El asunto no era la legalidad de la prostitución, que ya existe, sino si las prostitutas podrían defenderse a sí mismas saliendo de las calles o contratando un servicio de seguridad. Como informaba el 16 de junio el National Post: “La prostitución es inmoral” —argumentó Ranjan Agarwal, un abogado que representa a la Christian Legal Fellowship, la Catholic Rights League, y REAL Women of Canada. “Pero —preguntó el Juez David Doherty— ¿qué pasa si las trabajadores sexuales mueren como consecuencia de ello? ¿No sería un daño desproporcionado para el bien pretendido?”

“No”, dijo Agarwal. “Tal resultado sería un ‘efecto colateral’, y lo mejor es que el Parlamento ‘envíe una señal’ a cualquiera que piense entrar en el comercio sexual de que ello implica un gran riesgo”.
Habiendo solucionado el problema de la trata sexual de menores en Estados Unidos, Demi Moore viajó a Nepal, donde procedió a solucionar el problema que este país tiene con las prostitutas juveniles. Un programa especial sobre la presencia de Moore en Nepal fue difundido por la CNN el domingo 26 de junio.

domingo, 25 de marzo de 2012

Prostitutas por la crisis


Ha llegado ese momento terrible en el que Miriam abre la puerta: tiene que complacer a un hombre que no sabe cómo acaricia, mira o piensa. Cierra los ojos y se imagina a Brad Pitt. «Ufff... la primera vez no se olvida jamás». Desde enero la ha vuelto a abrir tres veces al día para obtener unos ingresos mensuales de 2.500 euros. La tercera parte se lo come el alquiler del piso de Vitoria donde vive después de un divorcio desastroso en Madrid. «Salí de estampida con lo puesto». Su ex se metió por la nariz el dinero de la empresa de congresos que levantó esta alavesa, el chalé y una vida dorada tan alejada de la opacidad actual. Miriam se conforma ahora con pulseras de baratillo y botas de plástico chino. Licenciada en Económicas y Empresariales, habla inglés, entiende el francés y se defiende en euskera. «Me salva que soy muy sexual e intento no pasarlo mal. He buscado por todas partes y me han ofrecido algún trabajo, pero el sueldo no me daba para vivir y mis posibles jefes me insinuaban que me contrataban como asistente personal para 'todo'. Hice cuentas y me decidí. Voy a darles lo que quieren, pero yo digo cuándo, cuánto y cómo. Soy emprendedora, pero no tonta. Ahorro para montar una empresa y acabar con esto».

Las cuentas de Miriam son parecidas a las de muchas españolas que tratan de escapar de la crisis alquilando su cama. Para la treintena de mujeres entrevistadas en este reportaje, también la moral es un asunto de tiempo. «Pago un alquiler de 800 euros, más unos 300 euros de gastos de mi hijo de 7 años... Pedí a la familia dinero, pero no podía abusar más. Nadie me ha ayudado con mi empresa. En estos tiempos malos hay abuso por todas partes, y más contra las mujeres. No siento vergüenza, sino rabia. Una rabia tremenda. Nadie sabe que hago esto».

Tan rotunda como su físico, esta mujer parece haber aprendido con soltura las mañas de la seducción. Carla, una viuda canaria con dos niños, trata de asimilarlas en un piso en Santander. De los hoteles no quiere saber nada «porque no sabes lo que te va a entrar». Como la inmensa mayoría de las prostitutas de la crisis, trabaja en una habitación alquilada donde comparte tabique con otras chicas. «Te da seguridad. Nosotras no somos profesionales. Nos cuesta dios y ayuda hacer esto. Pero es el único trabajo que he encontrado. Limpiaba juzgados y se acabó la contrata. No hay nada, nada. Ni siquiera ayudas. Mi familia piensa que cuido a una persona mayor. Hace dos meses que no veo a mis hijos y... te voy a cortar. Me da vergüenza hablar de ello».

Qué lejos quedan la sonrisa de Julia Roberts en Pretty Woman o Shirley MacLaine paseando con un caniche por París. La realidad no tiene el buen gusto del cine de Billy Wilder. Y ponerle números es arriesgado. Pero hay pistas evidentes de que Miriam y Carla no son una excepción. En Madrid detectaron hace ya un año un incremento importante de españolas que se prostituyen. La Obra Social de Caja Madrid y Médicos del Mundo atendieron a 214 compatriotas, un 14% más que el ejercicio anterior. La mayoría de ellas no habían cumplido los 35 y carecían de estudios.

La fundación Amaranta, dedicada a las mujeres en exclusión, se aventura a lanzar una estimación nacional. Aunque las extranjeras copan clubes, calles y rotondas, «las españolas se han hecho con un 30% del mercado de los pisos». En la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela) calculan que antes de la crisis apenas llegaban a un 1% las españolas. Hoy podrían suponer un 5%, incluso un 10%, «y sí puedo decir muy claro que el negocio en los clubes ha bajado un 50% y que han cerrado el 20% de los locales. Hay muchas más españolas en la prostitución encubierta. Se mueven en la privacidad de los pisos de citas donde es posible discriminar clientes. En un club puede entrar cualquiera de su pueblo a tomar una copa».

«Ni para el autobús»

Lo normal es hacer la maleta y moverte de ciudad para evitar sorpresas. Pero a veces «no ganas ni para el autobús». Anita habla semidesnuda y desamparada en la enorme cama de San Sebastián donde maltrabaja desde hace apenas un mes. Es rubia, delgada y pechugona. Aguantó cinco meses sin cobrar en la empresa de embutidos donde ha trabajado media vida. Al sexto empapeló Bilbao, su ciudad, con anuncios para limpiar, fregar, cuidar a niños y mayores. «Pero no sale nada. Tengo 37 años y un hijo. Estoy sola y cuando agoté el paro no tenía dinero ni para pagar el piso. Mis hermanos y padres andan muy justos. No podía seguir así y empecé a trabajar en esto. Nadie de mi entorno lo sabe. Piensan que trabajo en una casa».

Cuatro semanas quizás no sean demasiadas para ambientarse, pero Anita empieza ya a sentirse cómoda en esta Sodoma donde huele a Ambipur dulzón y las chicas «son majas. Les oigo hablar que han estado en clubes y que esto es mucho mejor. La dueña elige a los clientes. Pero yo vigilo siempre por la mirilla, no le vaya a conocer. Hay veces que paso 24 horas sin nada, pero algún día he llegado a hacer cuatro hombres. Soy la novedad».

Merche responde al teléfono con la naturalidad de cualquier madre malagueña. Nada que ver con el tono meloso de las 'otras', las profesionales. Fríe un batallón de croquetas para los dos adolescentes que llegarán en cuestión de minutos del instituto. «Esto lo hago para tener un ingreso extra. Pero llama más tarde, cuando me vuelva a quedar sola. Ni mi marido ni mis hijos saben esto. Piensan que cuido a una persona mayor».

El anciano que atendió durante años se murió hace tiempo. A la par, su marido se quedó en la calle. Les cortaron la luz, el agua y se acabó el pan. Tiempo atrás tuvo tienda, trabajó en algún bar, limpió oficinas, «pero ahora no me quieren en ningún sitio. Una amiga me dijo que mi marido pidiera comida en Cáritas. Antes de eso, saco el dinero de donde haga falta. Voy a un piso en el centro de Málaga, unas horas. Pago 800 euros al mes y gano limpios unos 1.700. Así vivimos desde hace tres años. Pero yo tengo 50 y no aguantaré mucho. Ojalá me saliera otro trabajo».

En su anuncio no hay una coma procaz. «Encantadora y sensual. Malagueña. Discreción». Es otro de los distintivos de estas mujeres. No se atreven, no les sale la obscenidad. De entrada dejan claro que son de aquí. Luego hablan de clase, discreción, dulzura, a lo sumo de «pechos espectaculares», en sus anuncios. La cita se cierra en el móvil. La mayoría tienen hijos, están muy solas y no han disfrutado de una juventud precisamente idílica.

El abuso o el maltrato salen por algún recodo de sus biografías, aunque ellas se empeñen en ver su actual profesión con grandes dosis de pragmatismo y disociada de su pasado. «Muchas de estas mujeres han sufrido shocks postraumáticos, situaciones dramáticas. Sus padres quizás han abusado de ellas, sus exparejas las han maltratado. No queremos ver el lado más oculto de la sociedad. La naturaleza es así: un estado de violencia contra las mujeres. La prostitución es otra fórmula de violencia contra las mujeres. Y probablemente se haya producido un aumento por la crisis. La cuestión está ahí, aunque no la queramos ver», denuncia Magdalena Suárez, del Instituto de Investigaciones Feministas.

Lydia Artigas, o señora Rius, una de las 'madames' más célebres del país, coincide en que la situación económica ha llevado a muchas españolas al catre, pero rechaza que sea una forma de violencia. Empezó «a hacer señores» a los 22 años para comer. Han pasado 50 y regenta una casa de citas en el Eixample «con cariño y corazón. Cuando entrevisto a las señoritas, todas españolas, a poder ser catalanas porque los señores así lo prefieren, les pongo una condición: deben tener ternura, el don de saber distraer con cariño. Si solo te ofreces de cintura para abajo no funciona».

18.000 millones al año

Su particular visión sobre el oficio le impide fichar a mujeres desesperadas. «Muchas de las señoritas de esta casa están casadas y tienen apuros económicos. Pero si les acompaña la amargura no valen para esto. Aquí el que tiene problemas es el señor». Y los ha tenido interesantes: Dalí, Cela, Orson Welles... «Yo me siento feliz, aunque vivamos en un mundo hipócrita. Si cotizáramos en nuestra profesión, saldríamos de la crisis».

La prostitución mueve 18.000 millones de euros al año. Es un redondeo a partir de informaciones policiales, que calculan que en nuestro país trabajan en el asunto 390.000 personas, de las que 370.000 son mujeres. La señora Rius no anda desencaminada con sus cálculos. Las últimas estadísticas del extinguido Ministerio de la Igualdad precisan que el negocio del sexo mueve un monto equivalente al 2% del PIB nacional.

Marisol, granadina y técnico de laboratorio, ha hecho las maletas este mismo fin de semana en Valladolid para regresar a casa. «He estado cuatro meses viviendo de las citas y nadie me ha obligado, salvo la falta de trabajo. En mi empresa hubo una reducción de plantilla y me tocó. Me fui a la hostelería, he limpiado, pero pagan fatal y ya no queda nada. Los clientes son más o menos pasables, no he tenido ningún susto. Pero lo dejo. Me agobio mucho. Al final en la vida todo tiene un precio».

Noelia, una pescadera en paro, sueña en una habitación de Barcelona con volver a vender verdeles y julias en su tierra. A Cristina, andaluza, le gustaría «regresar mañana mismo a la oficina», pero necesita dinero para las medicinas de su madre. «Cobro 90 euros la hora. Empecé dos meses, lo dejé, y he tenido que volver. Conozco a una chica veterinaria, a una enfermera, a una médico... Ninguna queremos, pero hay que comer, pagar el piso y en los anuncios de trabajo solo se piden señoritas. Es un poco triste, pero vamos tirando». Mal. Ellas prefieren omitirlo, pero las asociaciones que tratan de acceder a esta oscuridad hablan de precios por los suelos -15 euros un aquí te pillo- y de clientes vejatorios y exigentes.

Mi libro "Una mala mujer", autobiográfico ya está a la venta en grandes superficies y librerías de toda España

Pues eso..para que los que quieran conocer como me hice prostituta y cómo ha evolucionado  mi vida ejerciendo la prostitución tenéis mi autobiografía en este libro que he escrito con el corazón.
Os dejo el link de los feedbacks de los lectores  en la página de la editorial:

http://www.plataformaeditorial.com/cont/novedades/novedades_sola_es.php?idField=207&table=novedades

sábado, 24 de marzo de 2012

Comunicado contra la "Ordenanza de Civismo de la ciudad de Barcelona" que quiere erradicar "la prostitución" de las calles

Ante el anuncio de reforma de los artículos relativos al ejercicio de la prostitución en la llamada Ordenanza de Civismo de la Ciudad de Barcelona, que supondrá la prohibición de la actividad, como organizaciones y personas comprometidas con la defensa de los derechos de las personas, debemos denunciar:
Que no queda ya ninguna duda acerca de las consecuencias negativas de esta normativa de persecución y acoso al colectivo de mujeres que ejercen prostitución. Existen tanto informes internos: como el emitido por el área de Prevención y Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, como externos: de organizaciones especializadas, de atención a mujeres víctimas de prostitución forzada, de organizaciones feministas y de defensa de los DDHH, entre otras. No es posible apelar al desconocimiento acerca de los efectos devastadores que estas normativas conllevan en la vida de las mujeres, en profundizar su precariedad y vulnerar sus derechos ciudadanos.
Que durante los últimos seis años, la Ordenanza ha demostrado ser un instrumento inadecuado para abordar realidades sociales complejas tales como la prostitución. Ni tan siquiera sus argumentos, respecto a la mejora de la convivencia ciudadana, o de la supuesta lucha contra la explotación sexual, son ya posibles de esgrimir por parte del consistorio barcelonés para justificar su aplicación. En la práctica, esta nueva vuelta de tuerca comportará una mayor estigmatización de las mujeres y agravará su situación de vulnerabilidad, quedando más expuestas que nunca a la violencia policial, a la violencia comunitaria y a la violencia de las organizaciones criminales.
Además, es necesario recordar que esta propuesta de reforma de la normativa hace nuevamente caso omiso a la Autoritat Catalana de Protecció de Dades que ha resuelto en más de una ocasión que el Ayuntamiento de Barcelona se encuentra vulnerando la Ley Orgánica de Protección de Datos al recabar datos personales especialmente protegidos como son los relativos a la vida sexual. Motivo de esta resolución es que a día de hoy exista un proceso judicial entre tal Organismo, garante de la protección de datos, frente al consistorio barcelonés que continúa incumpliendo su dictamen y rehúsa, pese a existir una resolución que le obliga a ello, a cesar en el tratamiento de datos en la aplicación de los artículos de la Ordenanza que se pretenden reformar.
Por lo tanto,
Entendiendo que se trata de una medida adoptada en pleno conocimiento de las graves consecuencias que comporta y de su comprobada ineficacia.
Entendiendo que la misma normativa se encuentra en estos momentos bajo un cuestionamiento respecto de la legitimidad jurídica de su aplicación.
Entendiendo que la propuesta de reforma se enmarca en la continuidad de evitar todo proceso participativo real,
Entendiendo que la crisis de derechos de ciudadanía es cada vez más profunda, Instamos al Ayuntamiento de Barcelona, a sus representantes y a los grupos políticos:
A revisar en profundidad sus argumentos entendiendo que conllevan una vulneración de derechos de todas las mujeres que ejercen prostitución y una violencia institucional inexcusable frente a aquellas que se encuentran en situación de prostitución forzada.
A iniciar inmediatamente procesos colectivos, que cuenten con la opinión de las mujeres que ejercen prostitución, para la mejora de su calidad de vida, para fortalecer el ejercicio de sus derechos como ciudadanas.
A evitar abordar la realidad de la prostitución con el desarrollo de políticas de persecución policial, y destinar los limitados recursos públicos a otros fines.
SICAR Cat Adoratrius Associació GENERA
El lloc de la dona - Germanes Oblates Ámbit Dona - Fundació Àmbit Prevenció



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lunes, 19 de marzo de 2012

La situación en Polígono Villaverde. Madrid

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/22/madrid/1332454582.html?a=9ea188ccd5adb29ff9d4d769decc114c&t=1332496325&numero=#comentarios

20 completo y 15 chupar, pero soy travesti, no soy chica, te lo digo por si acaso», explica la mujer, de acento argentino y en la treintena, vestida con una minifalda, mientras se asoma por la ventanilla del coche.
Estamos en la Colonia Marconi y aquí comenzamos un recorrido exprés, a las 17.30 horas de ayer, por los tres focos principales de la prostitución callejera de Madrid: Marconi, la Casa de Campo y la calle Montera.
La meretriz nos explica cómo se distribuyen por el polígono: «En la otra calle se colocan los travestis, y las chicas se ponen hacia el final», señala. ¿Sabe que el Ayuntamiento planea sacarlas de la calle, al igual que en Barcelona? «¿Prohibirnos? Lo tienen chungo, pero lo vienen diciendo desde hace años... Lo que deberían hacer es legalizarnos, así cobran impuestos también ellos».
¿Le va peor con la crisis? «No. Hombre, algo se nota, pero coño, tampoco está tan mal. Yo echo aquí cuatro horas o cinco al día, depende. Las que quiero», explica.
Unos metros más allá, otra chica que parece también latina pide lo mismo: «20, completo». ¿Le gusta trabajar en la calle? «Sí», contesta escueta antes de darle la espalda al periodista ante tanta pregunta.


http://www.abc.es/20120319/madrid/abcp-prostitutas-toman-villaverde-20120319.html

La gente no nos conoce como el polígono de Villaverde sino como el barrio de las putas». Es la queja de un empresario de este distrito del sur de la capital. Y no le falta razón, porque a la problemática de la colonia Marconi se ha unido desde hace meses la de otro polígono industrial: El Gato. Las meretrices toman cada noche esta fantasmagórica zona, empotrada entre la estación de Villaverde Alto y la Avenida Real de Pinto. Ellas y los conductores que acuden «a lavar allí el coche», que es como se conoce en el argot el sexo de pago en la calle.
Una señal de tráfico nos advierte, pasadas las 23 horas, de que Marconi es zona vedada para conductores hasta las 6. Fue la medida impuesta por el Ayuntamiento de Madrid en 2005: la primera vez que se cerraba todo un barrio (excepto para residentes y trabajadores del polígono) para cortar el mercadeo de la carne. El asunto acabó en los tribunales, que quitaron la razón a Gallardón. Pero el ex alcalde se empeñó en firmar un decreto para mantener el cierre tanto de la zona residencial como la industrial.
Con la lupa policial puesta en la noche, buena parte de las 250 chicas que hacen la calle en Marconi a la luz del día se «mudan» a El Gato al caer el sol. Al paso de los coches, tiradas en el suelo, sobre cartones, medio desnudas y buscando calor entre improvisadas hogueras, rumanas, latinas, españolas, africanas, transexuales y toxicómanas cambian su cuerpo por 10 o 20 euros, según el tipo de servicio.

Así trabajan los chulos
Aquí también se deja sentir la crisis. Los precios han bajado una media de 5 euros. Nos lo confirma una prostituta española cuarentona: «¡Cómo no vamos a notar la crisis! Esto lo hago por que tengo dos hijos y tienen que comer. Estamos muy expuestas, pero hay que hacer de tripas corazón». Y se sube, a toda prisa, en el coche de un cliente.
Este problema, el de la seguridad, es uno de los más graves. Pero el verdadero problema de esta lacra son las mafias, los «chulos» que explotan a su pequeño ejercito de mujeres. También se dan casos en los que los proxenetas son sus maridos o parejas. En esta estirpe hay incluso distintas maneras de «trabajar». Las latinas son las que más atadas en corto están. Sus «chulo-novios» se dejan ver con ellas. Luego están los más «profesionales», las mafias del Este, que desde el interior de los vehículos no pierden de vista a sus chicas y clientes. Son los más peligrosos, coinciden todas. Las redes de trata de blancas cuentan hasta con «sargentas», que las controlan y recogen el dinero que van cobrando para dárselo al «capo». Es el modelo de trabajo de la banda más poderosa de Villaverde, la de Dorel, un matón rumano que se ha hecho con el imperio de la prostitución en Marconi y zonas adyacentes.
Y como de territorios va el asunto, las chicas negras se agrupan cerca de las paradas de Cercanías y EMT de Villaverde Alto, mientras que las rumanas tienen bajo su control la Avenida Real de Pinto. Son, además, las que menos ropa llevan, algunas a veces campan desnudas a sus anchas; también, junto a las nigerianas, suelen mostrar mayores dosis de violencia verbal y física. Es la ley de la selva.
Aunque este es un negocio que no cierra nunca, es verdad que los fines de semana este lupanar al aire libre casi se colapsa. Llama la atención de los numerosos jóvenes, algunos con buenos coches, que acuden allí en busca de sexo rápido. Y también de droga, porque con el bajonazo de los precios debido a la crisis, las mafias se las apañan para que sus chicas también pasen cocaína. Prostitutas y «camellas». Aun así, en la penumbra de El Gato, junto a un árbol que crece en mitad de ese erial, una chavala abandona un Audi de último modelo. Dentro, cruje una cremallera y el motor arranca.

«A muchas las violan, las golpean»
En 15 minutos, Mariana hace dos felaciones; después de cada una sube corriendo a una Unidad de Atención a la Mujer del Ayuntamiento a por un condón. «La mayoría de los clientes quieren sexo a pelo, pero yo no estoy por la labor», explica esta una joven brasileña de 21 años. No para: es transexual y, por ello, de las más demandadas. «Para nosotros no es fácil el mundo laboral y ésta es de las pocas salidas».
«Yo sí que dejaría este mundo. El problema es que para nosotras es muy difícil», explica su compatriota Regina de 33, que, con 13 años de experiencia no se deja deslumbrar por el dinero fácil. «Para la mayoría de la gente, primero somos putas, luego mujeres y después, personas. Y pasamos miedo. A muchas las violan, golpean o las roban sus “chulos”, clientes o mirones». Ambas aseguran que todo el dinero es para ellas; que nadie las explota. No ocurre así con la inmensa mayoría. «No les ponen una pistola en el pecho, pero las mafias utilizan la violencia de múltiples formas», explican los trabajadores sociales. «Las anulan y les dicen que solo valen para ser putas; sus novios-proxenetas les minan la moral y el cerebro y son presas fáciles». Audis de gran cilindrada, y hasta algún Jaguar, se mezclan con sencillos utilitarios dentro de los cuales se practica un sexo rápido, sórdido y barato. «Se agrupan por nacionalidades y se protegen entre ellas; pero la rivalidad existe, sobre todo si alguna no usa condón. Se dan abortos y embarazos de sus maridos-chulos para los que la anticoncepción y el amor se dan la espalda»

viernes, 16 de marzo de 2012

Presentación de mi libro UNA MALA MUJER en FNAC de Valencia

Me complace comunicaros que eñ próximo jueves 22 de marzo se presentará mi libro UNA MALA MUJER, en Valencia. En el FNAC de San Agustín a las 19h.


UNA ENTREVISTA CON MARTA ELISA DE LEON, AUTORA DE ” LAS OCULTAS” EDITORIAL TURNER

UNA ENTREVISTA CON MARTA ELISA DE LEON, AUTORA DE ” LAS OCULTAS” EDITORIAL TURNER

La chica con la que he quedado tiene cuarenta años, o quizá más, y los aparenta. No es guapa, o no es guapa en el sentido de lo que nuestra sociedad consumista entiende como tal. Quiero decir que no es particularmente delgada, no va arreglada, ni maquillada, tiene arrugas, canas en el pelo, una dentadura irregular. Va vestida con extremo recato, peinada con un moño victoriano. Habla con una voz suave y modulada, escogiendo con cuidado las palabras como quien recoge conchas en la playa, sin utilizar una sola expresión malsonante durante una conversación de dos horas. Es la última persona que imaginarías como prostituta. Sin embargo, se dedicó a la prostitución durante más de diez años.
Venía de una familia bien, no particularmente rica, sí de burguesía media alta. De una familia católica, por más señas. Su familia nunca quiso que ella trabajara. Se negaron a que cuidara niños o fuera cajera en un supermercado para pagarse los gastos mientras estudiaba la carrera. Insistían en que ella debía estudiar, y no distraerse en otras cosas. Estudiaba una carrera. Se veía siempre sin dinero para sus gastos porque su familia no se lo proporcionaba. Y un día, hojeando La Vanguardia, se le detuvieron los ojos en un anuncio. “ Buscamos chica para establecimiento de relax”.

Se lo estuvo pensando unos meses. Una lucha íntima, un debate. En esos meses, sufrió un desengaño sentimental y tuvo una crisis seria de conciencia, derivada de un encontronazo con esa Iglesia que para su familia era tan importante y a sus ojos era tremendamente hipócrita. Se encontraba mal, perdida, triste. “ Estaba muy mal y me dije, pues… de perdidas, al río. Si todo es una mierda, ¿ qué pierdo yo por meterme en la mierda?” Marcó el teléfono. “Quiero hacer esto, puedo hacer esto.” Y se dijo a sí misma: “Solo lo voy a hacer dos meses, solo quiero ahorrar dinero.” Estuvo diez años en el ambiente de la prostitución.

“La primera sensación que tienes cuando entras “voluntaria” en la prostitución ( y digo voluntaria entre comillas y con toda la ironía) es una sensación de euforia, como en cualquier droga, porque adquieres poder. Poder sobre tu vida, poder económico, poder sobre los hombres. Y luego es como una droga porque cuando más tienes, más quieres. Siempre necesitas más. Solo con el tiempo te das cuenta de lo que has hecho. Como en una droga, los efectos devastadores se aprecian a largo plazo. Cuando dejas de ser carne fresca la actitud de los clientes hacia ti cambia, y tú misma has cambiado. Entrar en el infierno nunca es de balde, si consigues salir, sales quemada”

“ Cuando trabajas en ello pasas por una fase de Síndrome de Estocolmo. Estás tan imbuida por las ideas dominantes que no eres capaz de ver la verdad. Y tampoco eres capaz de conectar con tu propio dolor, te blindas ante él. Te dices a ti misma que has entrado por dinero, y eres incapaz de ver que la razón real es más grande y más profunda”
Marta (no es su verdadero nombre) empieza en un club de alterne en el que se puede fingir que una no es prostituta, que es una chica a la que le invitan a una copa, que no se dedica a ello profesionalmente. Después, va pasando por todo tipo de casas. Casas en Madrid, en Barcelona. Un macroprostíbulo en Girona en el que descubre que la gran mayoría de sus compañeras no están allí por propia voluntad, y no se pueden ir. Ella sí puede, y se va al segundo día, asustada. Trabaja por temporadas. Ahorra, intenta dejarlo, busca trabajo, no lo encuentra, necesita dinero, vuelve… Una espiral de la que no sabe salir. Ciclos que se repiten. Trabaja unos meses, lo deja, regresa… Envía cientos de curricúlums, pero no tiene experiencia, ni vida laboral “oficial”, siempre le dicen que no. Cada vez está más deprimida, más hastiada, más enferma… Vaginitis constantes, dolores de espalda, de ovarios.. Hemorragias. Migrañas intensas que le taladran la cabeza. Una amiga terapeuta, que nada sabe de su pasado ni de su profesión, se preocupa por ese dolor crónico y le ofrece hacer una terapia.

“ Esta amiga me ofreció seguir una terapia gratuita porque en aquel momento yo no quería ni podía volver a trabajar y no tenía dinero. Yo no le había contado nada de mi vida, y ella, aunque notaba que mi problema no era simplemente físico, también advirtió que mi blindaje emocional era tal que no habría manera de que hablara de mis sentimientos o mis vivencias, así que se ofreció a curarme el dolor de cabeza. Empezamos con una terapia de focusing. El focusing es un proceso que trabaja con las sensaciones corporales, los síntomas físicos, para llegar desde ahí a las emociones que a veces no son conscientes. Mi amiga intentó eliminar aquella censura interior que me impedía escuchar mis propias sensaciones, y darles voz. Mediante un proceso de relajación nos concentrábamos en mi dolor físico, para ver de dónde venía, y poco a poco fueron surgiendo imágenes, sensaciones. Símbolos, sueños. La emoción y la esencia de todas estas imágenes se referían al hecho de estar programada para ser una servidora sexual. Me di cuenta de que yo había decidido trabajar como prostituta no porque me hiciera falta el dinero sino porque era el subproducto de un maltrato, el único camino que había encontrado en un entorno de hostilidad, agresión, limitación. Y cuando iba expresando eso en voz alta, poco a poco mis dolores físicos desaparecían. Acababa todas las sesiones temblando, llorando.
Yo ya sabía que debía dejar la ciudad, irme fuera, a vivir a un sitio donde no existiera la mínima posibilidad de trabajar en el ambiente. Y se produjo una sincronicidad. Un amigo, con el que yo no tenía ninguna relación sexual ni sentimental, y que nada sabía de mi pasado, estaba alquilando una casa en el campo, y necesitaba alguien para compartir gastos. Yo tenía un problema muy grande. No tenía nómina, nunca la había tenido, no podía alquilar un piso. Y cuando él me ofreció este acuerdo yo le dije la verdad. Tenía ahorrado para sobrevivir dos meses y después no sabría si podría pagarle. De la misma manera que mi terapeuta me ofreció su ayuda sin pensar en el dinero, él me ofreció la casa. Y luego empecé a buscar trabajos de subsistencia, sin contratos, pero completamente segura de que no quería volver a ejercer la prostitución.
Tras acabar la terapia yo continuaba dedicándole un tiempo diario al focusing para asegurarme de seguir sana, de ir sacando toda esa mierda acumulada. Y de pronto, a los dos años de acabada la terapia, emergió un recuerdo. Fue tan brutal que se me puso el cuerpo rígido, en posición fetal. Al principio negaba lo que había visto. Me lo habré inventado, pensaba, me lo habrán contado. Pero era la clave, y de repente todo encajaba. Lo que había visto era una escena de abuso sexual infantil. Me costó mucho reconocer que era real, que no me lo inventaba, y no me atrevía a contarlo, para que no me tomaran por mentirosa. Pero ahí estaba la razón última por la que yo pensaba que valía para aquello, por la que siempre volvía, la programación. “

Final feliz de la historia. Marta consigue salir, malvive, no tiene un duro, vive en un pueblo perdido, trabaja en negro, en hostelería, como asistenta, se conecta a Internet, conoce a su pareja. Inicia una relación. Se arma de valor y le cuenta toda la verdad. Verdad que él acepta. Se casan , tienen un hijo. Marta va escribiendo sobre sus experiencias, abre un blog en internet. Una editora le contacta. Parte de esas experiencias se condensan en un libro: Las Ocultas, publicado en la editorial Turner. Un libro que debes leer si esta historia te interesa.

Hace poco leí una entrevista a Esperança Padilla Richard, periodista, tiene 33 años, que trabaja para Diari de Girona y ella sí que se infiltró de “prostituta” en un prostíbulo llamado Paradise (La Jonquera). Esperança reproducía en aquella entrevista sobre la prostitución muchos mitos que tanta gente repite y que el libro de Marta Elisa de León se carga de un plumazo.

Por ejemplo, a Esperança le preguntaban :
- En España sigue existiendo el mito que ser prostituta por un tiempo puede sacarte de deudas. ¿Cuál es el motivo por el que tantas chicas siguen “cayendo”? (en caso de que lo hagan por voluntad propia, claro).

Y Esperança respondía:

- Yo creo que sí es rentable. Servir en el burdel te cuesta dinero y a eso tienes que sumar ropa, peluquería y cuidados corporales –a pocos metros del Paradise hay una perfumería que cada día da gracias al cielo por esa clientela fija, y en la Jonquera hay un número anormalmente alto de estéticas y peluquerías. Pero cinco clientes cada noche a, por ejemplo, 60 euros la media hora, y muchas cobran más, son 300 euros diarios, y te aseguro que se dan mucha maña para hacer cuantos más servicios mejor. Además el Paradise tiene un espacio VIP donde las chicas más agraciadas cobran más por sus servicios. Tema aparte son las que ejercen por su cuenta. Una escort en Barcelona puede cobrar 1.500 euros la noche. Todo, además, está libre de impuestos. Efectivamente se puede ganar bastante dinero ejerciendo de puta. Lo de la voluntad propia es otro cantar. Mi opinión es que es imposible que un burdel que precisa centenares de tías para funcionar se pueda abastecer sin tener detrás redes de trata y extorsión de mujeres, aunque ésta sea de baja intensidad. Pero sí creo en la escort que dedica libremente sus mejores años de físico a hacerse un patrimonio. Puedo opinar sobre si yo lo haría o no, pero no voy a juzgarlo. ¿Es peor eso que trabajar para una marca deportiva que basa su negocio en pelotas o bambas cosidas por niños, por ejemplo? No sabría decir.

Marta Elisa de León, que sabe bastante más que esta periodista sobre prostitución, destroza este mito. “Prostituirse no sale rentable. Puede que al principio. Pero el precio que se paga en salud mental y física no compensa. El mundo de la prostitución está saturado, hay muchísima competencia y de mujeres muy bellas. Los precios han bajado. Luego ten en cuenta que la prostituta debe invertir mucho en su físico ( peluquería, depilación, ropa, manicura), más que una mujer que no trabaja en el ambiente. Y que divide sus ganancias con su empleador o empleadora” En cuanto al mito de la escort, lo podéis ir olvidando. No se paga tanto y ninguna chica trabaja sola “ Yo intenté trabajar sola una temporada. Y no es rentable. Por supuesto, nunca vas a recibir en casa, sería una locura. Así que quedas con el cliente en un bar. Muchas veces no se presentan, o van pero te ven y te dejan plantada porque no les gustas. Y tú has perdido el tiempo y el dinero del taxi, ya que no podías viajar en metro en tacones, bustier y minifalda. Trabajar en hoteles es muy arriesgado, te pueden agredir o violar, lo hacen incluso con las chicas de las agencias. Lo único seguro es trabajar en casas. Trabajar como escort independiente es suicida. Y una escort de agencia no gana tanto. Alguna habrá, pero se trata de la excepción , no de la regla”
Esperança Padilla no parece muy acertada en sus declaraciones. Quizá porque para hablar sobre el negocio hace falta algo más que haber estado dos tardes en un club. De hecho, yo he estado muchísimas veces en clubs de chicas ( más que nada, porque vivo encima de una enorme sex shop en la que trabajan muchas chicas de alterne) y no considero que sepa de la vida de estas chicas, por mucho que me haya tomado copas con ellas.
- Mi conclusión - dice Esperança- es que la prostitución debería estar regularizada mediante el alta como autónomos de los que la ejercen, y autorizar la cooperativa de prostitutos/as como única forma de negocio. Me da bastante vergüenza que mi país haya regularizado esos establos de mujeres antes de plantearse siquiera que el eslabón más débil de la cadena, las personas que se prostituyen, no dispone de ninguna cobertura legal. (…/…) Los prohibicionistas no recuerdan nunca que a la prostitución también se dedican hombres, porque entonces el argumento de la mujer como objeto, el concepto sobre sí misma, etc se caen. Los prostitutos rompen los estándares de la prostituta objetivizada que describen los prohibicionistas, un cliché que en todo caso es una parte más de un mundo mucho más complejo.
La visión de Marta Elisa es otra:

“Hay prostitutas que cotizan en seguridad social, como masajistas, pero la inmensa mayoría NO QUIERE Y NO PUEDE HACERLO, porque no quiere que su marido, su familia o su vecina, descubra en qué trabaja. Ella ha dicho que cuida a un señor enfermo, o que limpia casas. Por lo tanto mientras siga existiendo un estigma social tan grande hacia la figura de la prostituta ninguna querrá darse de alta como masajista, porque es fácil entender lo que el eufemismo “masajista” significa, y en la gran mayoría de los casos su familia o sus amigos no tienen ni idea, amén de que ninguna entra pensando que va a ser puta toda la vida, piensan que lo harán unos meses y luego se dedicarán a otra cosa. Y si alguien sabe que han sido putas ¿ las contratarán como dependientas, peluqueras, panaderas… en el futuro? “

De hecho, Marta Elisa cuenta la anécdota de una madame , ex puta, que intentó regularizar a sus chicas, y ninguna, pero ninguna de ellas, aceptó la oferta, empezando por la propia Marta. De hecho, las chicas no suelen trabajar en las casas que las contratan con su verdadero nombre, ni por supuesto dan su DNI.
En cuanto a lo que dice Esperança sobre que hay prostitutos hombres, hay que tener en cuenta que el chapero trabaja con hombres, y por lo tanto no se sitúa en una posición de sumisión sino de poder. ( El mito del gigoló que trabaja con mujeres es eso, un mito. Los prostitutos masculinos trabajan para hombres, aunque muy esporádicamente puedan prestar un servicio a una mujer) Hay mucho desprecio social hacia la puta, pero mucha admiración en el mundo gay hacia el chapero guapo. El mundo es machista, y por lo tanto un cliente suele despreciar a la puta. Pero un cliente gay no desprecia a su chapero, se trata de un acuerdo entre iguales, e incluso muchas veces el chapero tiene la posición dominante, sobre todo si es activo.

Os recomiendo dos libros escritos por prostitutos masculinos. Stayin‘ Alive: The Invention of Safe Sex. de Richard Berkowitz, y Pollo de David Henry Sterry. Sus historias se parecen a la de Marta Elisa. Al principio euforia, sensación de poder, de control, de dinero fácil. Al cabo de un tiempo la enfermedad física, el agotamiento, la sensación de vacío, la depresión aguda. En el caso de Richard Berkowitz, también es un doctor el que le anima y le ayuda a salir de la prostitución, también decide dejarla por una enfermedad física (un condiloma), y desde la enfermedad física ahonda en la enfermedad moral. Al final, no parece que haya tanta diferencia entre la prostitución masculina y la femenina. En ambos casos el agotamiento físico y moral es muy destructivo. En ambos casos, el ambiente es sórdido, triste, desmoralizador. Curioso que en los dos libros escriban hombres que han sufrido un episodio de abuso sexual en la adolescencia, y que después se hicieron “male escorts”.

Hay un último dato que Marta Elisa me da en la conversación y que me deja estupefacta. “ Cuando yo trabajaba en el ambiente, un 70% de las chicas eran madres solas, abandonadas. Si el recurso a la prostitución es tan abrumador entre las madres solteras es como para pensar que hay algo en nuestra sociedad que no está funcionando”




Francisco Tomás
Madrid, 5 abr (EFE).- Marta Elisa de León es el seudónimo que utiliza la autora de "Las Ocultas", un libro en el que relata sus años como prostituta, ejercicio que compara "con una adicción al dinero fácil" que acaba generando, en la mayoría de los casos, mucho sufrimiento.
"Tu tienes equis problemas en tu vida, por ejemplo necesitas dinero, y pum, parece que recurres a prostituirte y se te soluciona rápido. Inmediatamente notas una euforia por el dinero fácil, tal vez doscientos euros al día. Y te enganchas, es como las drogas", señala a Efe la autora del libro, editado por Turner Noema.
El fenómeno de la adicción, añade, también funciona para los hombres: "la satisfacción que puede encontrar un cliente en las putas es eso, la de una droga momentánea. De hecho es frecuente ver hombres vuelven una y otra vez a gastar un dinero que no tienen".
Como corresponde a una adicción, la salida que Marta encontró a esa vida fue la terapia psicológica, que le aportó "una perspectiva profunda de lo que estaba pasando en mi vida y también de lo que pasaba con los hombres", de quienes se sentía, al menos, "desengañada", confiesa.
En esa fase surgió la que ella considera la razón última de que recurriera a vender su cuerpo: de muy niña había sufrido abusos.
Marta no considera la prostitución tanto un problema social como un síntoma del sistema en que vivimos, "que necesita de hombres y mujeres tan perdidos y atontados como para derrochar su vitalidad buscando sexo pleno de manera errónea e infructuosa".
Un ejemplo del sistema es la pornografía, un espectáculo de sexo artificial y engañoso que Marta ve "en muchos más sitios que en los dvd o la red" y que "vende sexo irreal".
"Que sientas que si no eres una 'barbie' no puedes ser una mujer sexual es patológico. Y los hombres no se escapan, porque son los primeros consumidores de esos mensajes", añade.
El libro relata en primera persona el recorrido de Marta desde los clubs que acogían a mujeres dispuestas a negociar el sexo en el horario y con la libertad que quisieran, a las casas, en las que la presión era mayor, aunque nunca dejó de ser libre.
Las esclavas, víctimas de la trata de blancas a quienes conoció desde fuera, las dificultades para ahorrar el dinero negro y para justificar períodos de años sin contrato cuando acudía a buscar empleo, el ambiente opresivo, la violencia sobre el propio cuerpo y el reloj, el tiempo detrás de la puerta de la habitación, fueron constantes de su vida.
Marta, que trabajó en "casas" de nivel intermedio, asume que su experiencia no es universal. Explica que hay muy diversos modos de negocio para la prostitución, desde las mujeres de alto nivel a las esclavas de las mafias, y desde los clubes a la calle.
"Hay muchísimos tipos de clientes", por esa misma razón: "está el que busca compañía, porque en su vida realmente no la tiene... y no le puedes juzgar duramente. Recuerdo un señor mayor que un fin de año se me echó a llorar porque decía que yo era lo mejor que le había pasado ese año".
"Y luego tienes muchos otros tipos. El jeta que intenta aprovecharse de ti. O los jóvenes que vienen para estrenarse, o los que van de juerga todos juntos. Están también los que recurren a las chicas que están en la calle. Todos sabemos que pueden ser mujeres esclavizadas por las mafias", señala.
Marta firma con seudónimo porque salvo su actual marido y padre de su hijo, y alguna amiga (alguna de ellas dejó de serlo al conocer su existencia "oculta"), nadie, ni su familia, conoce su vida real.
"De todos modos, hay mujeres que dirán que les va bien... depende de hasta qué punto se hayan metido, etcétera, te puedes encontrar algunas, pero no creo que sea la tónica dominante. La mayor parte de las mujeres que están, no lo harían si tuvieran otra elección", opina.
En todo caso, "no creo que se deba prohibir la prostitución. Sería como decirle a la gente que no tiene una vía de escape. Hay cosas que se sabe que son malas a largo plazo, pero... eso sí, si la sociedad viviera un cambio de conciencia, la prostitución, tal y como la conocemos ahora, desaparecería por sí misma", concluye. EFE