domingo, 24 de agosto de 2014

Trabajadores del sexo La prostitución no es un problema: el problema es la hipocresía social

Trabajadores del sexoLa prostitución no es un problema:
el problema es la hipocresía social

 http://www.lainsignia.org/2006/enero/cul_029.htm

Texto: Justine Abellán (*)
Presentación: La Insignia. España, enero del 2006.



La ofensiva contra los derechos de los trabajadores del sexo, tradicionalmente dirigida en España desde la extrema derecha y las organizaciones afines a la Iglesia católica, tiene nuevos y tal vez inesperados referentes. En el año 2005, el Partido Comunista de España (PCE) se sumaba a las fuerzas prohibicionistas, ocultas ahora -en consonancia con la moda de la mayoría moral estadounidense- bajo el eufemismo de abolición. Esta misma semana, la Unión General de Trabajadores (UGT) hacía lo propio y abría un sorprendente capítulo en la crisis de la izquierda, el dedicado al sindicalismo que criminaliza a los trabajadores y se niega a representarlos. La Insignia ofrece hoy a sus lectores un necesario contrapunto al despropósito anterior: tres de las intervenciones que se pudieron oir en mayo del 2005 durante las jornadas «Derechos de ciudadanía para las trabajadoras y los trabajadores del sexo», organizadas en Madrid por el sindicato Comisiones Obreras.

Bueno, la verdad es que mis compañeras me lo han dejado difícil, eso de ser la última me ha desmontado el chiringuito. Yo no suelo llevar los deberes hechos casi nunca, con lo cual voy a improvisar.
Primero que nada agradecer, sobre todo a mis compañeros de Comisiones en esta sala, a la Secretaría de la Dona, en Cataluña, que nos ha apoyado mucho. Y lo primero que voy a decir, porque va a colación de lo que vengo después a decir, es que todo lo que voy a decir está muy legitimado, sobre todo por el tipo de trabajo que hemos realizado, tanto mis compañeras como yo.
El hecho de trabajar en la calle, el hecho de regentar locales, haber hecho de mediadora social, estar en la Secretaría de la Dona en Comisiones Obreras, estar en contacto diario con trabajadoras sexuales en carretera, en la calle, en un local, creo que nos legitima para poder decir realmente qué es lo que piensan, a diferencia de otras que desconocen bastante el tema. Primero que nada, la verdad, darles las gracias a la señorita, perdón si me equivoco, Pilar Alvarado, porque me encantó tu intervención. Y de verdad, nuestro apoyo. Eso para empezar.
A partir de ahí quisiera decir que las trabajadoras del sexo no deseamos ni necesitamos que nos salve nadie, entre otras cosas porque tenemos voz y sabemos pensar, tenemos capacidad de organizarnos, y lo estamos demostrando. Con lo cual les diría a ciertos sectores sobre todo que dejen, si hablamos de explotación, que dejen de explotar el filón y que utilicen otros argumentos. Posiblemente lo que más moleste es el hecho de que conseguimos autosuficiencia económica y que además tenemos todo el control sobre nuestro sexo. Quizás ése sea el problema. La prostitución no es un problema, el problema es la hipocresía social.
A partir de aquí creo que voy a ser bastante concreta, o sea, vamos a diferenciar lo que es prostitución y lo que es esclavitud. Se hace prostitución voluntaria o bien por necesidad laboral, pero ¿cuánta gente trabaja en cosas que no le apetecen? ¿cuánta gente tiene diferentes titulaciones y no las puede ejercer y está haciendo otros trabajos porque tiene que pagar la hipoteca o porque tiene que comer?
Otra cosa es el tráfico, otra cosa es la explotación forzadas de menores, mujeres, de quien sea. Eso sí hay que combatirlo y hay que saber diferenciar muy bien qué es una cosa y qué es otra, porque la explotación existe en el textil, en la hostelería, en el campo... cualquier persona que se sienta en situación irregular está explotada. Si legalizamos vamos a conseguir que esa situación irregular termine, y de alguna manera será más fácil luchar contra las mafias y el tráfico.
Por otro lado, por aquí se hablaba de eso, que es difícil desactivar las bandas. Es que la legalidad es un problema, porque no se sabe muy bien dónde empieza una cosa y dónde termina la otra.
Contestarle a la señorita Soledad Murillo: por favor, que el trabajo es otra cosa. Pues para mí la política yo creo que también es otra cosa. Creo que quienes nos utilizan en sus discursos debieran conocer mejor de lo que hablan, y sobre todo conocernos mejor. O sea, no mordemos, se nos puede venir a hablar, y nosotras explicamos. Sería mucho más fácil.
Las propuestas abolicionistas tienden a esconder bajo la alfombra todo lo que molesta a esa falsa moral. Ése es el gran problema. ¿Vamos a ser de verdad progresistas o vamos a seguir con esos discursitos y excusas? Yo creo que como que mejor que no. De verdad, vamos a ser serios de una vez y vamos a valorar las cosas como son, es un trabajo y no hay que tener miedo. O sea, nadie roba el marido de nadie. O sea, yo creo que el problema de esos miedos creo que también es un poco nuestra gran falta de educación sexual. Y yo siempre he dicho que la prostitución evidentemente es algo que se va a abolir, pero el día que de alguna manera todos tengamos una gran cultura sexual, y entonces posiblemente no haya señores que necesiten del uso de las trabajadoras sexuales.
Mi compañero decía "es una psicología", y no es coña, no os riáis, lo es.
Por otro lado, no sé, parece como que existe como miedo a hablar claramente. Y a mí ya me empieza a molestar bastante eso de tantos nombres, el problema es el mal uso que se le dé. A mí me da exactamente igual que me llamen puta, prostituta o trabajadora del sexo, porque gano lo mismo me pongan el nombre que me pongan. Pero el problema es el respeto y sobre todo lo que me preocupa es el uso que se le da cuando esa palabra se dirige hacia una persona que no lo ejerce, cuando se utiliza como insulto, como arma arrojadiza. Lo que hay que hacer es reeducar. O sea el problema no es decir "puta", el problema es cómo se dice y cómo se argumenta, hay que reeducarnos bastante.
No me queda mucho más, y lo único que voy a hacer, es lo único que traía escrito de verdad, son unas reflexiones, porque como sindicalista lo que me toca es un poco soluciones, o hacer unos planteamientos de por qué se debe legalizar.
En principio os diría que en una sociedad democrática en la que todavía existen personas marginadas no es ético ni de recibo, ni tan siquiera en nombre de la moral, pretender su erradicación, porque lo único que se consigue es favorecer la represión y la indefensión de quien realmente se pretendía defender.
Sólo desde la honestidad, desde el diálogo y la capacidad de desaprender absolutos códigos de falsa moral y con voluntad de progreso podemos entender los derechos y las necesidades de este colectivo laboral. No olvidemos que la Constitución española defiende expresamente, según el artículo 35.1, la libre elección de oficio y el derecho a no ser discriminado por ello, artículo 14, se insta a los poderes públicos a legislar, si fuera necesario, para su protección. Eso forma parte del artículo 9.2. Por ello, por sensibilidad y coherencia democrática solicitamos al Parlamento español que adopte una postura positiva ante la demanda de una reglamentación que habilite por ley lo que nos corresponde por derecho constitucional.
En una sociedad democrática en la que existe un colectivo laboral marginado, la verdad, por comodidad moral es una utopía y sólo provoca el abuso.
Yo desde mi posición de trabajadora y como mediadora y como sindicalista, y después de todo lo aprendido de mis pasos por LICIT, por AMBIT DONA, por Comisiones y mi trabajo en la calle, en locales y demás, creo poder decir a esta mesa y a todas las que estáis aquí que estamos preparadas -y no os quepa la menor duda- para realizar nuestras propias propuestas.
Eso es lo único que tengo que decir. Gracias.

(*) Justine Abellán ha sido trabajadora del sexo y ha regentado locales de alterne en distintas ciudades del España; posteriormente fue mediadora social, y en la actualidad ejerce como orientadora de derechos civiles, siempre en relación con la prostitución. Ella está afiliada a Comisiones Obreras de Cataluña y es una de las personas que está impulsando la posibilidad de construir la organización de trabajadores y trabajadoras del sexo en el sindicato.

“Estoy orgullosa de ser puta. Como trabajadora, mi objetivo es acabar con la industria del sexo”. Entrevista a prostitutas

“Estoy orgullosa de ser puta. Como trabajadora, mi objetivo es acabar con la industria del sexo” | PlayGround | Articulos Musica

“El único problema real que hay hoy es que el ayuntamiento se ha empeñado en hacer políticas que favorecen la especulación. Aquí encontró una mina de oro para especular y por eso nos quieren sacar de aquí. Realmente no es porque nosotras seamos problemáticas. La prostitución no es lo que degrada el barrio, a diferencia de lo que tratan de hacernos creer.”
Pongo la radio mientras desayuno. El presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco Juan Luis Ibarra y la monja María Luisa del Pozo hablan sobre la reinserción (sic) de prostitutas en la SER. Reinserción. Al parecer, las putas están fuera de la sociedad y hay que facilitarles su re-entrada. Escucho al juez decir que “la mayoría vienen voluntariamente pero los intereses de la deuda contraída son tan altos que no los pueden pagar y se ven obligadas prostituirse. Eso es trata de mujeres”.
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El simplismo del magistrado me crispa. Eso no es trata, pienso mientras apuro el café, eso es capitalismo; es la economía de la deuda de la que habla Silvia Federici. Todas trabajamos para pagar las deudas que nos vemos obligadas a contraer para vivir. Entonces me acuerdo de mi libro de cabecera respecto al trabajo sexual, Los pasos (in)visibles de la prostitución: estigma, persecución y vulneración de derechos de las trabajadoras sexuales, de la editorial Virus.
Tengo la tentación de escribir un artículo para explicar que, en realidad, puta es como se califica a cualquier mujer que no se pliega a las imposiciones del patriarcado. La promiscua, la libre, la divorciada, la madre soltera, la lesbiana, la segura de sí misma, la que aborta, la que se apoya más en sus amigas que su marido, la que decide criar a sus hijos según su criterio… Y, por supuesto, la profesional del sexo.
Luego me doy cuenta de que ese artículo es banal; es mucho más interesante que hablen ellas. Así que entrevisto a Sandra, Janet, Verónika y Paula.
Sandra es un pibón que arrasa en Twitter gracias a su afilada lengua, que no se suele morder a menudo. Transfeminista insurrecta, no te va a gustar cruzarte con ella si eres abolicionista o si tienes la costumbre de decirles a las mujeres qué es lo que tienen que hacer con su cuerpo. Ejerce en un piso compartido con otra chica, aunque también realiza salidas a hoteles. Anuncia sus servicios y contacta con los clientes a través de la red.
A Janet la vi por primera vez en el escrache a Mercé Homs de hace unos meses. Me impresionó aquel discurso sobre vulneración de derechos de las trabajadoras del sexo y urbanismo, tan suave en las formas y cañero en el fondo, que dejó callada a la regidora. Empezó en un club, siguió en un topless, luego en un apartamento y más tarde, casi por casualidad, encontró lo que le gusta: la calle.
Verónika Arauzo, La Vero, es activista independiente, transfeminista y presidenta en funciones de la asociación de Profesionales del Sexo de Catalunya [1]. Ha trabajado de todo: scort, dómina, en casas a porcentaje, de puta de calle…
Paula es una coqueta rubia de treinta y tantos a la que conozco hace años. Siempre me ha parecido una persona extremadamente sensata, divertida y agradable. Después de esta entrevista, me parece aún más interesante. Ha trabajado en la calle, en cabaret, clubs, saunas, de encargada de pisos, alto standing, en bajo standing, clase bajísima… Ya no es prostituta y no lo echa de menos.
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Prostituta, trabajadora sexual, puta, acompañante, scort, call girl… ¿Cómo prefieres que te llame?
SANDRA: Prefiero y suelo definirme como puta. Lo veo como una forma de reapropiarnos del término, de darle la vuelta, haciendo así que las acepciones negativas que arrastra pierdan su fuerza.
JANET: Por regla general, no me gusta ponerme etiquetas. En nuestra profesión no hacen falta; quien es abogado no va con un cartel que diga que es abogado. Pero no me ofende si me dicen puta o trabajadora sexual, no tengo problemas respecto a mi profesión. Sé lo que soy, sé que esto me permite mi subsistencia y no reniego de la mano que me da de comer.
VERO: La cuestión clave es que somos profesionales del sexo. Esto incluye a mucha gente, sin distinción de género: desde quien trabaja en el teléfono erótico a la puta de calle, pasando por las variables en Internet, la pornografía… Es decir, cualquier ejercicio profesional cuyo fin sea la excitación sexual destinada al consumo, ya sea mediante la interacción física o no.
PAULA: Para mí no es importante. Una etiqueta sólo es una etiqueta. Sé que a otra gente le parece relevante, pero a mí no.

Sandra: "Intentaron hacerme creer que estaba haciendo algo terrible cuando en realidad sólo estoy teniendo relaciones sexuales consensuadas con otras personas adultas a cambio de dinero"
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¿Has sentido el estigma de ser puta?
PAULA: Yo siempre me he sentido empoderada y haber trabajado como prostituta ha forjado mi autoestima. Estoy muy segura de mí misma. Pero al mismo tiempo, he vivido muchos años el estigma de ser puta. Yo me eduqué en una escuela católica privada… Siempre me incomodó explicar a mi entorno social que era trabajadora sexual, pero nunca lo oculté porque me di cuenta de que me empoderaba decirlo. También ha influido en mis parejas, a las que nunca se lo he ocultado. A la mayoría de los hombres les da miedo. A los tíos les cuesta aceptar que su pareja sea prostituta.
SANDRA: Al principio me sentía muy sola. Llevé una doble vida durante unos meses, hasta que decidí contarles a mis amigas más cercanas y a algunas de mis familiares que ejercía. Aún hoy, algunas personas de mi entorno no lo saben. Las personas más cercanas me respetaron pero las demás intentaron hacerme creer que estaba haciendo algo terrible cuando en realidad sólo estoy teniendo relaciones sexuales consensuadas con otras personas adultas a cambio de dinero. Eso es lo peor de ejercer la prostitución: el estigma.
JANET: Tenemos un cliché marcado. Se creen que somos personas viciosas, con problemas de drogas, con problemas en el ámbito familiar… Creen que somos lacras sociales. Yo reniego de ese cliché y de otros: tampoco tenemos que ir con lápiz de labios rojo, los pechos fuera y minifalda. Yo llevo trabajando en esta profesión y en otras 30 años. Siempre he trabajado como prostituta. Tengo cotizados 28 años a la seguridad social y ha sido un complemento. Otro estereotipo que hay que romper es el de los clientes: los señores que vienen a nosotras no son pervertidos.
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VERO: El estigma puta es alimentado por numerosas instituciones y convenciones sociales. Parte de no querer reconocer el derecho de autodeterminación de cada individuo y, en concreto, el derecho a disponer del propio cuerpo de la mujer. Porque el estigma se da en las mujeres, del estigma masculino no se habla, es una gran realidad silenciada. Cuando un hombre insulta llamando “puta” no insulta a la mujer que cobra sino a la que él considera una mujer degradada, fácil, follable, sin valores…
Ahora bien, en mi caso el estigma que me ha marcado ha sido el de ser trans. Cuando fui capaz de superar aquel, el estigma de ser puta me dio bastante igual. Creo que esto es algo habitual en las trans. A las trans se les presupone automáticamente que son trabajadoras sexuales; nadie piensa que una pueda trabajar en un banco… porque de hecho en España no hay ninguna trans trabajando en un banco. Hay muy pocas excepciones, la mayoría no desempeñan puestos de responsabilidad, trabajan como putas. Si al ser trans le sumas ser emigrante, no hay duda: es puta. A la mayoría de las compañeras trans que entran legalmente en Europa como turistas las paran en el aeropuerto porque son putas. Las trans, al parecer, no tenemos el derecho de viajar para ir de vacaciones.

"Decir que todas
las prostitutas somos
víctimas de trata es
una mentira que
invisibiliza a quienes
ejercemos libremente
y es un gran error si
realmente quieren
detectar y ayudar a las
verdaderas víctimas"
¿Has elegido libremente tu oficio? ¿Qué opinas de quienes equiparan prostitución y esclavitud sexual?
JANET: Evidentemente, me siento libre. Nadie empieza a ser prostituta como quien dice “voy a la universidad a hacer tal carrera”. Se entra por necesidades lógicas, que son económicas, y yo he tenido la suerte de vivir en un ambiente amable, nada hostil. En la prostitución, para entendernos, tú eres tu propia empresa. La mayoría de la gente, cuando entra en una empresa con 20 años, es becaria… Nosotras con 20 años somos directivas de una empresa que gana muchísimo dinero. Cuando llegamos a los 50 nos convertimos en el felpudo de la empresa… Es lo inverso al proceso de la mayoría de la gente. Pero eso no significa que a mí no me dé una libertad económica que no tendría si trabajara en otra cosa con un sueldo de 700€. El alcalde, Señor Trias, dijo que la prostitución es la esclavitud del siglo XXI… Yo digo que la mayor lacra del siglo XXI es la ignorancia y él es un ignorante.
SANDRA: Sí, es un oficio que he elegido libremente, que me ha aportado muchas cosas buenas y que me gusta. Si no, no lo ejercería. Soy yo la que elige cuándo, dónde, con quién y por cuánto. Al contrario de lo que muchas personas creen, soy yo quien pone las reglas y quien controla la situación. Decir que todas las prostitutas somos víctimas de trata es una mentira que invisibiliza a quienes ejercemos libremente y es un gran error si realmente quieren detectar y ayudar a las verdaderas víctimas.
PAULA: A mí nunca me gustó ser prostituta; en mi caso ha sido una imposición cultural que tiene que ver con el machismo, el patriarcado y la construcción social. Aunque eso sí: en mi trabajo el poder lo he tenido yo, la que les ha dicho a los hombres qué hacer y qué no hacer, la que cobra… siempre he sido yo.
He intentado crecer dentro de mi trabajo. Ser una buena prostituta y ser una buena persona. Mi trabajo me ha dado mucho, he aprendido un montón de la vida y de los hombres que han estado conmigo. Siempre he intentado que sea bonito y he tenido la suerte de encontrar a gente bonita. No me refiero a gente guapa, ya me entiendes… ¡Aunque también me he tirado a cada tío… y he disfrutado como una cerda!
¿Si he trabajado libremente? La libertad que esta sociedad te da. Nadie trabaja libremente en un contexto capitalista. En el contexto laboral, cultural y social en el que vivimos, a casi nadie le gusta el trabajo que hace. Yo no es que me viera obligada, sino que fue la salida que tuve para vivir una vida holgada. Estos últimos años no, porque estoy cansada, pero he tenido una vida preciosa y el trabajo sexual me ha dado todo: viajes, vivir en barrios caros… He conocido a muchas mujeres muy inteligentes que han elegido libremente ser prostitutas.
VERO: Yo siempre he trabajado como autónoma. Todos los trabajadores que estamos en la APSCat somos independientes y tenemos la finalidad de que el trabajo se desarrolle como autónomos o en forma de cooperativa bajo contrato mercantil. Nuestra finalidad es confrontar a la industria del sexo, para acabar con su explotación.
Cuando hablo de “la industria del sexo” me refiero a la industria pornográfica, a locales, burdeles, casas… A cualquier estructura creada para que un empresario se enriquezca mediante los servicios sexuales que presta otra persona. La pornografía mainstream es la gran educadora sexual de nuestro tiempo; cada vez consiste menos en “nos corremos” y cada vez más en “me corro yo, hombre, y si hace falta se corren 80 coleguitas más al mismo tiempo y tú, mujer, debes conformarte y ser feliz con que te caiga en la cara y en la boca”. La industria del sexo es un legado del patriarcado que debemos destruir.

Janet: "Me veo obligada a hacer de 10 a 12 horas diarias para tener un sustento, pero no es por la falta de clientes, sino por el acoso policial que sufrimos desde la aprobación de la ordenanza del civismo hace 8 años"
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¿Qué ventajas e inconvenientes ves a trabajar en la calle, en casa o en un club?
VERO: La cuestión no es tanto si trabajas en la calle, en un piso o en un club como si eres independiente o hay un empresario que te explota y enriquece con tu trabajo. Cuando estás contratada por un empresario, no tienes libertad para decidir respecto a prácticas y clientes. La diferencia además es que, cuando trabajas para un tercero, al no existir una legislación a tal efecto, la realidad es que estamos en una situación de ausencia de derechos respecto a la empresa y, por ende, de explotación a la trabajadora sin derechos.
JANET: La diferencia es la libertad. En la calle yo decido cómo, cuándo y dónde, mientras que en un piso tú estás obligada a ciertas cosas. Cada casa, cada empresa, impone sus normas y tú las tienes que acatar. En la calle no; yo voy y vengo cuando quiero… Aunque antes tenía mayor libertad, ahora es el acoso policial el que me la coarta. Me veo obligada a hacer de 10 a 12 horas diarias para tener un sustento, pero no es por la falta de clientes, sino por el acoso policial que sufrimos desde la aprobación de la ordenanza del civismo hace 8 años. Antes trabajaba dos horas por la mañana y dos horas por la tarde y los fines de semana no aparecía. Ahora nos obligan a concentrarnos a todas las chicas en 100 metros (antes estábamos repartidas por las calles San Ramón, Sant Pau, Ronda Sant Pau…), lo que dificulta enormemente nuestro trabajo.
Esta parte de la calle Robadors es como una gran familia. Nos conocemos desde hace tiempo, todos interactuamos entre nosotros —clientes, vecinos, nosotras…—. El único problema real que hay hoy es que el ayuntamiento se ha empeñado en hacer políticas que favorecen la especulación. Aquí encontró una mina de oro para especular y por eso nos quieren sacar de aquí. Realmente no es porque nosotras seamos problemáticas. Los vecinos se quejan del ruido y de la suciedad… como en cualquier otro barrio de Barcelona, eso no lo causamos nosotras. La prostitución no es lo que degrada el barrio, a diferencia de lo que tratan de hacernos creer.
SANDRA: La ventaja de trabajar en la calle es que, si vas por libre, eres tú quién decide cómo trabajar y con quién, pero tiene bastantes inconvenientes: la policía, la violencia institucional que llevan a cabo las administraciones a través de las ordenanzas municipales que han puesto en marcha en todo el estado español, la falta de espacios donde poder trabajar tranquilas y más seguras, limpias, con sitios en los que puedan descansar, correctamente alumbradas, con buenos accesos, etc. Los inconvenientes de trabajar en un club son que no eres tú quien decide, sino el dueño del club, y él es quien te dice cuánto trabajar, por cuánto, qué hacer, cómo, etc.
PAULA: Cada una tiene sus ventajas. La calle es la parte más dura, más difícil, pero más autónoma, más independiente y, desde mi perspectiva, también más revolucionaria. Trabajar en pisos es un poco más elitista, más bonito. No te tratan mejor que en la calle pero te sueles sentir más glamurosa, es un poco más pijo todo. Aunque toda prostitución tiene su parte de glamour y su parte de tristeza, también la calle. El tiempo que he trabajado en la prostitución siempre he encontrado clientes muy amables, en todas partes.
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"Lo que yo
he visto es
que cuantos
menos
derechos
reconocidos
tiene una
persona,
más fácil es
explotarla."
Un tópico muy extendido es considerar a las escorts o “prostitutas de lujo” trabajadoras libres, pero asociar a las trabajadoras que ofrecen sus servicios en la calle al proxenetismo y las “mafias”. ¿Qué opinas de ello?
SANDRA: Estos tópicos tienden a perseguir y estigmatizar a las trabajadoras sexuales que hacen la calle y tienen un claro tufo xenófobo, ya que la mayoría de quienes ejercen la prostitución en la calle son inmigrantes.
PAULA: Lo que yo he visto es que cuantos menos derechos reconocidos tiene una persona, más fácil es explotarla. La prostitución no es delito pero hay multas a clientes y trabajadoras sexuales. Además, si eres inmigrante te pueden expulsar del país. Así que cuanto más vulnerable seas, más fácil será que seas víctima de la trata. Lo que yo he visto es que es en los clubes, donde las chicas están encerradas, es donde están más tratadas. En la calle se pueden dar casos, pero menos. Hay una asociación de empresarios de clubes de alterne que obviamente no va a decir públicamente que está a favor, pero todo el mundo sabe que han trabajado con mujeres en situación de trata.
JANET: Lamentablemente, ni todas las escorts, ni todas las que están en un club son libres. En España no había grandes mafias que se dedicaran a explotar la prostitución; es un fenómeno de las últimas dos décadas. El barrio chino (El Raval) era el lugar en el que ejercían las prostitutas mayores. Llegabas aquí cuando cumplías 40 años, no con 20. Yo empecé en la calle con 42 años al constatar que ya no podía ejercer en ningún otro lado, con la carga de tener dos hijos a los que mantener. Cuando se abrieron las fronteras dentro de la UE, el barrio chino se convirtió en un foco de mujeres víctimas de trata, pero hoy en día, aunque lamentablemente no podemos decir que se haya eliminado, no es como en esa época. Hoy hay cuatro familias que tienen explotadas a varias mujeres, que son sus parejas.
VERO: Muchas de las trabajadoras de calle son gente que funciona de manera independiente. No tienen jefe ni nadie que les explote y han elegido ejercer libremente. A diferencia de las escorts, que todas tienen un agente que es el que les consigue los clientes a cambio de un porcentaje. Depende de los países: en los que está legalizado, el máximo que se puede llevar una agencia es un 30%, aquí el mínimo habitual es el 50%. Así que cuando oigas esos precios tan fantásticos de la llamada prostitución de lujo, ten en cuenta que, de 500 euros, la trabajadora sólo se lleva 250. Por un lado se proyecta una imagen fantástica, pero te están chuleando viva.
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¿Crees que la legislación actual es eficaz para acabar con la trata?
VERO: La legislación actual tipifica la trata como delito pero, en la medida en que reconoce a la industria como agente económico, no puede hacer efectiva la persecución de la trata. Sólo se persigue el ejercicio en la calle. Además, los clubes pagan impuestos… Y quien paga, manda.
SANDRA: Las ordenanzas que acosan, persiguen y criminalizan a las putas que trabajan en la calle y que a la par espantan a sus clientes a base de multas no ayudan; todo lo contrario. Si multan a los clientes, multan a la trabajadora sexual. Ellas son las más perjudicadas, ya que se ven obligadas a esconderse más y, por ello, a trabajar en situaciones de mayor vulnerabilidad.
PAULA: Es evidente que policías y políticos hacen la vista gorda la mayoría de las ocasiones. Lo que yo me pregunto es por qué los clientes no dicen nada. Ellos saben que una chica que está en situación de trata no proporciona las mismas sensaciones que una chica que es autónoma. A una chica explotada se le nota, tiene miedo, está asustada… ¿Por qué los clientes siguen yendo a lugares donde se explota así a las mujeres? ¿Cómo puedes ir a un sitio en el que sabes que hay chicas esclavas? Esos clientes son cómplices de estas situaciones.
JANET: La legislación actual no es eficaz para acabar con la trata. El problema de todas las mafias es el dinero; si cortas el cauce del dinero, acabas con la mafia.  Como sabrás, ha habido tres macro-redadas y juicios aquí, en El Raval, supuestamente contra la trata. El Tribunal Supremo ha ratificado en marzo la sentencia que absuelve a todos los proxenetas sabiendo que maltrataban, vendían mujeres, las obligaban a trabajar 24 horas, las encerraban… Y aquí no pasa nada. Habría que analizar los maletines que se han movido entre despachos en esos tres casos, ver quién se ha enriquecido.

"Hay que reconocer en las leyes laborales que la prostitución es un trabajo y por ende regular los derechos laborales y sociales derivados de ello, igual que sucede con el resto de trabajadoras"
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¿Qué se debería hacer para que las trabajadoras del sexo tuvierais derechos?
JANET: Lo primero sería hacer visible lo invisible. Reconocer que existimos, que somos un colectivo laboral y que, por muy políticamente incorrecto que les suene, la realidad es que estamos aquí: somos mujeres que hemos decidido, por la razón que sea, ejercer. La única manera lógica de regularizarlo es contando con las trabajadoras, sin intermediarios.
SANDRA: Creo que lo que hay que hacer es reconocer en las leyes laborales que la prostitución es un trabajo y por ende regular los derechos laborales y sociales derivados de ello, igual que sucede con el resto de trabajadoras.
PAULA: Existen tres modelos: el prohibicionismo, el abolicionismo y la regularización. Ninguno de ellos me convence. En realidad, yo lo que quiero es el reconocimiento de la profesión, en tanto que profesión. A partir de ahí, en la medida en que estoy en contra de la explotación laboral en todos los trabajos, también estoy en contra de este. Es un trabajo que tiene una parte emocional, que implica una parte de cuidados hacia otro ser humano, no es un trabajo simple… Habría que crear una estructura que nos reconociera la posibilidad de tener prestaciones sociales, de jubilarnos —la prostitución es una profesión que dura pocos años—, de estar de baja por enfermedad… Deberíamos construir algo nuevo.
VERO: No estoy a favor de la regularización sino de la legalización. Nuestro modelo legalista trata de quitarle el máximo de poder posible a la industria del sexo. Defendemos que se ejerza únicamente como trabajo autónomo o como cooperativa de trabajo asociado bajo contrato mercantil y que se limite la cantidad de personas que pueden asociarse en una cooperativa, eliminando las grandes estructuras. Así, se elimina la posibilidad de fraude y de que, a través de falsas cooperativas, se refuerce a la industria del sexo.
Hace unos años, presenté junto a Justine Abellán un proyecto de legalización de trabajo sexual a la Generalitat, nos rompimos la cabeza para que fuera un proyecto viable y práctico. Pues resulta que este proyecto ha desaparecido en algún despacho; se traspapeló y nadie ha vuelto a saber nada de él.

viernes, 22 de agosto de 2014

29 Congreso de Antropología en Brasil: Prostitución

 

 http://www.29rba.abant.org.br/trabalho/view?q=YToyOntzOjY6InBhcmFtcyI7czozNDoiYToxOntzOjExOiJJRF9UUkFCQUxITyI7czoyOiI4OSI7fSI7czoxOiJoIjtzOjMyOiJlNTY2Y2VlMzlmNWRmNDIzNjg0NGQyZDRiMjc5ZGNlNiI7fQ%3D%3D

040. Fronteiras e imaginários da prostituiçao

Coordenador/a: Soraya Silveira Simoes (UFRJ), Richard Parker (Columbia University)

A prostituição é atualmente, no Brasil, reduzida a objeto de acirrada disputa política por categorizações que se apresentam de maneira bastante polarizada. De um lado, a luta pelo reconhecimento profissional empreendida por ativistas; o reconhecimento na Classificação Brasileira de Ocupações, do Ministério do Trabalho, em 2002; e o trâmite, no Congresso Nacional, de um projeto de lei para o reconhecimento das relações de trabalho existentes. De outro, políticas internacionais que procuram estabelecer equivalências diretas e indistintas entre prostituição e diversas atividades condenadas que repercutem, aqui, em uma drástica redução das políticas públicas desenvolvidas através da ampla interlocução com os movimentos sociais. O GT Percursos de reconhecimento na prostituição, em consonância com a proposta dessa 29ªRBA – Diálogos Antropológicos: expandindo fronteiras – pretende reunir trabalhos que contemplem questões relativas aos muitos percursos de reconhecimento na/da prostituição nos mais variados contextos nacionais, internacionais ou fronteiriços, de modo a expandir a compreensão sobre os processos de reconhecimento da ocupação; das memórias que vêm sendo montadas; das justificativas que estão sendo construídas e acionadas; dos argumentos sobre os quais estas se fundamentam; dos agentes engajados na luta pelas definições das múltiplas atividades compreendidas como prostituição e, por conseguinte, das composições contemporâneas desse ofício, em suas múltiplas faces.

Programação


Sessão 1
Debatedor/a: Ana Paula da Silva
  • A construção de Fortaleza nas disputas morais e territoriais em torno dos mercados do sexo do Passeio Público e da Praia de Iracema Autores/as: Ana Paula Luna Sales
    Os mercados do sexo no Brasil são constituídos historicamente nas fronteiras entre legalidade e ilegalidade, configuração devida ao estatuto legal e social da prostituição neste país. Dentro desta conjuntura, observam-se atualmente dois movimentos legislativos contraditórios: por um lado, o reforço da visão criminosa das trocas-econômico sexuais, interpretadas como exploração sexual por alguns setores do Estado e da sociedade civil; por outro a atuação institucional de prostitutas e trabalhadoras do sexo organizadas pela descriminalização e regulamentação civil da atividade. Estas disputas, ainda que percebidas inicialmente no âmbito da política institucional, marcam as relações de poder nas experiências cotidianas dos mercados do sexo do Passeio Público e da Praia de Iracema, na região central de Fortaleza, Ceará. Estes espaços são investidos com os novos discursos e práticas disciplinares do comércio sexual, que justificam projetos de gentrificação em situações “perigosas” como o “turismo sexual” e a Copa do Mundo de Futebol. As retóricas da exploração sexual e do trabalhismo, contudo, são incorporadas de maneiras diversas pelos agentes nestes mercados, que têm em comum o interesse de legitimar suas práticas e resistir na ocupação daquele espaço urbano. As diferenças entre os dois contextos deixam antever a multiplicidade das estratégias empregadas, ligadas a diferentes instâncias de poder: enquanto que o primeiro é caracterizado por encontros entre mulheres e homens brasileiras/os, de baixa renda e com pouca escolaridade, que desde 2007 foram deslocados para o entorno do Passeio Público, no segundo observa-se uma grande diversidade de níveis sociais entre as mulheres e a nacionalidade estrangeira (colonizadora) como principal marcador masculino, que enquanto proprietários de boates e bares encontram meios sólidos de resistência às investidas gentrificadoras. Estas disputas se configuram no recorte a ser pesquisado na tese de doutoramento em Ciências Sociais, que se encontra na fase inicial. Neste artigo, tenho como objetivo específico relacionar as categorias de sujeitos nos dois contextos com as táticas empregadas em cada um deles para compreender a configuração atual dos espaços. Isto permite a percepção da multiplicidade das formas de agenciamento entre sujeitos, aqui inicialmente opostos entre “gentrificadores” e “resistentes”, nos mercados do sexo em contextos próximos, porém distintos. Neles as formas com que se travam disputas morais e territoriais por centralidades urbanas refletem os diferentes caminhos para a legitimidade, relacionados com a interseccionalidade dos marcadores sociais das diferenças incorporados.
  • Casas, de prostituição: notas sobre a dinâmica no bairro Jardim Itatinga Autores/as: Letizia Patriarca
    Pretendo trazer elementos da minha pesquisa de mestrado, realizada no Jardim Itatinga (Campinas – SP), sobretudo a partir da experiência de dar aulas de inglês para as profissionais do sexo. Desde setembro de 2013 elas ocorrem semanalmente e têm sido frequentadas por travestis; o que me possibilita um trânsito maior no pensionato que abriga cerca de 40 delas. Assim sendo, mobilizo uma perspectiva teórica de estudos de gênero que não concebe uma continuidade entre sexo, gênero e desejo e pelas práticas das travestis que sustentam minha pesquisa, tenho concebido suas experiências no contexto das profissionais do sexo. Contudo, é necessário também considerar parte da militância de travestis que não procura alocá-las como mulheres, indo de encontro com estudos queer que também contemplo. Logo, conforma-se interessante pensar os pontos de contato e afastamento entre a prostituição realizada pelas várias profissionais do sexo que encontro no bairro.
    A consolidação histórica e urbanística do Itatinga aponta para a centralidade das casas de prostituição, organizadas em diversos arranjos. Gerenciando estes estabelecimentos encontram-se, em sua maioria, as chamadas “donas de casa de prostituição”, o que abre a possibilidade de repensar as cafetinas, figuras caricatas e abominadas, de forma mais situada. De fato, diante da violência policial, que em outubro de 2013 sitiou o bairro por um final de semana inteiro, reforçou-se a hipótese da importância da descriminalização de agenciadores e estabelecimentos para a prática da prostituição. Meu material de campo, associado a proveitosas etnografias (evidencio só algumas: BARBOSA, 2010; BENEDETTI, 2005; OLIVAR, 2010; PASINI, 2000 e 2005; PELÚCIO, 2009; TEDESCO, 2008), traz indícios de relações complexas e dinâmicas, evidenciando a movimentação das profissionais do sexo – destaco que em Itatinga, ao se organizarem num ato que parou a Rodovia Santos Dumont, conseguiram que o bairro continuasse suas atividades, depois do abuso policial.
    Este episódio também aprofundou a importância de considerar a prática da prostituição neste bairro, estruturada por marcadores sociais da diferença - a saber: gênero, sexualidade, raça, classe e geração. Trata-se de um bairro periférico da cidade, ordenado por uma lógica quase que exclusivamente de homens que buscam por profissionais do sexo, de donas de casas de prostituição mais velhas, que normalmente já realizaram programas e/ou ainda os fazem, em contrapartida com cafetões, que só aparecem nos discursos de minhas interlocutoras. A intenção, portanto, é trazer elementos para contribuir com a crescente produção antropológica sobre prostituição, focando na dinâmica do bairro, no funcionamento de suas casas e articulando com minha experiência com as travestis na prostituição.
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  • Copa do Mundo Brasil 2014 e a preocupação nacional com o aumento da prostituição e/ou da exploração sexual de crianças e adolescentes durante os eventos desportivos Autores/as: Fernanda Maria Vieira Ribeiro
    A Copa do Mundo no Brasil tem trazido juntamente com a esperança de bons frutos para a economia do país, uma onda de insatisfação pela população em geral e por pessoas atingidas com os impactos da Copa nas cidades-sede que irão receber os jogos. Além disso, uma crescente preocupação com o aumento da exploração sexual de crianças e adolescentes pelos turistas que virão para o Mega-Evento. Estudos realizados durante as copas do mundo na Alemanha, em 2006, e na África do Sul, em 2010, identificaram o aumento do comércio do sexo ao redor dos estádios, evidenciando a preocupação com o aumento da exploração sexual e denunciando a falta de planejamento e controle dos Estados Nacionais com essa problemática. No Brasil, parece existir uma tensão entre os discursos de ONGs, entidades da sociedade civil e organizações de prostitutas em relação ao aumento do trabalho sexual ou da exploração sexual que a Copa do Mundo possibilitará.
    Em Recife, Pernambuco, identificamos três situações relacionadas à temática: primeiro, a falta de participação da Associação das Profissionais do Sexo em Pernambuco – APPS nas discussões do Comitê Popular da Copa, aonde o tema prostituição e exploração sexual vem sendo discutido por representantes de organizações da sociedade civil; diferentemente do que acontece na cidade de Fortaleza, Ceará, onde a Associação das Prostitutas do Ceará – APROCE tem representação no Comitê. Segundo, medidas de desapropriação e fechamento de bares e casas de prostituição que se localizavam na avenida principal da cidade de Camaragibe, Região Metropolitana do Recife, por onde passará o Ramal da Copa. E, por último, a lançamento de campanhas de publicidade pela Rede de Combate ao Abuso e Exploração Sexual de Crianças e Adolescentes em Pernambuco contra a exploração sexual de crianças e adolescentes antes e durante o período da Copa.
    Essa configuração é importante para compreender de que forma a questão da prostituição e da exploração sexual está sendo pensada e tratada no Estado de Pernambuco. A falta de participação das prostitutas no debate público, o pânico moral em relação à exploração sexual e as medidas higienistas e de controle do Estado em relação aos indesejados, revela um quadro preocupante e a necessidade de uma análise social frente a esse contexto. Pretendemos nesse artigo fazer uma análise dos discursos dos representantes das organizações de sociedade civil, representantes do governo e das próprias prostitutas para analisar as medidas que estão sendo tomadas em relação à realização da Copa do Mundo no Brasil e mais especificamente na cidade do Recife.
  • Helpless: Transformações no turismo sexual no Rio de Janeiro, 2009-2014 Autores/as: Ana Paula da Silva
    Co autor: Thaddeus Blanchette
    Talvez nenhuma cidade no hemisfério ocidental é tão associada ao sexo e turismo quanto o Rio de Janeiro - fato que tem ofendido muitos brasileiros e tem motivado recentes campanhas para "limpar" a imagem da cidade antes da Copa do Mundo 2014 e os Jogos Olímpicos de 2016. Durante décadas, o coração da cena do turismo sexual do Rio de Janeiro estava concentrado na discoteca Help na praia de Copacabana. No entanto, em janeiro de 2010, a propriedade foi confiscada pelo Estado para dar lugar a um novo Museu da Imagem e do Som (MIS), que muitas autoridades municipais espera ser o centro de uma nova indústria de " turismo de família " na região. Aqui, analisamos as mudanças no sexscape carioca após o fechamento da discoteca e frente às novas campanhas anti-prostituição. Combinamos uma análise de fóruns na internet, utilizado por touristas sexuais, com pesquisas etnográficas nos locais sucessores da Help para apresentar um panorama do declínio do turismo sexual em Copacabana e a precarização do trabalho sexual na cidade do Rio de Janeiro.
  • Mulheres brasileiras e homens estrangeiros: a fluidez das performances no circuito do turismo sexual na cidade de Fortaleza. Autores/as: Rosana Lima Rodrigues
    Fortaleza, capital do estado do Ceará, situada no Nordeste do Brasil, é considerada uma das cidades com maior afluência de turistas no Brasil, e está inclusa dentro do chamado circuito do turismo sexual no país desde a década de 90 até hoje. O turismo sexual é comumente associado à prostituição e ao tráfico de mulheres, sendo por conta disso uma prática “mal vista” aos olhos da população em geral e combatido pelo estado através de políticas públicas. No entanto é preciso levar em conta que para além das simplificações que envolvem este fenômeno observamos que ele está inserido em uma complexa rede de relações sociais, sobretudo aquelas envolvidas pelos marcadores de diferença de gênero. É dentro desse cenário que iremos aproximar o olhar nessa dinâmica, apenas recentemente analisada pela academia. Muito embora Fortaleza seja inegavelmente uma cidade-palco do chamado “turismo sexual”, com considerável aumento no número de turistas do sexo masculino que vem à Fortaleza anualmente, oriundos, sobretudo da Europa, majoritariamente italianos e portugueses, acreditamos que esta cidade seja também palco do chamado “turismo afetivo”, que possui características e consequências diferentes da forma como comumente é visto o “turismo sexual”. Pensar o turismo sexual como objeto acadêmico é adentrar em terreno complexo, não apenas pela escassez de estudos, mas, sobretudo pelos estigmas reproduzidos pelos órgãos públicos que trabalham no seu combate, e que geralmente não levam em conta as mudanças provocadas pela pós-modernidade nas relações de gênero e nos novos acordos sexuais feitos num contexto onde estão presentes prostituição, romance, pobreza, exploração sexual infantil e interesses comerciais dos diversos ramos de negócios que envolvem o turismo como um todo. Se para o estado é possível combater o agenciamento da prostituição como crime, previsto na legislação brasileira, por outro lado ele não possui mecanismos de controle para enquadrar criminalmente as mulheres que circulam de forma voluntária pelo circuito do turismo sexual. Essas mulheres estão inseridas em um contexto relacional cujas performances envolvem objetivos diversos numa imbricação de relações afetivas, anseios de ascensão social e aspirações de imigração.
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Sessão 2
Debatedor/a: Laura Rebecca Murray
  • A construção do sujeito benevolente nas relações entre Pastoral da Mulher Marginalizada e as prostitutas do Parque da Luz na cidade de São Paulo Autores/as: Andreia Skackauskas Vaz de Mello
    Neste artigo pretendo apresentar o modo como, na prática, membros de uma organização da Igreja Católica, a Pastoral da Mulher Marginalizada, percebem a prostituição e se relacionam com as prostitutas que pretendem ajudar. Parto da ideia de que esta organização se apresenta para a sociedade como um sujeito benevolente necessário, que, para tanto, precisa construir o outro, neste caso a prostituta, enquanto uma “vítima” da prostituição. Essa Pastoral realiza um grande investimento ativo, esforçando-se para justificar a necessidade da sua existência diante de um sujeito que nem sempre parece disposto a se sujeitar e não se vê definitivamente como uma “vítima”. Procuro mostrar a partir da pesquisa etnográfica realizada no Parque da Luz, região central da cidade de São Paulo, a maneira como os(as) agentes da Pastoral são preparados para realizar a abordagem e como se aproximam das prostitutas. E ainda, tomando como referência as imagens que são produzidas pelos personagens que frequentam o Parque, apresento as distintas respostas de algumas prostitutas à ajuda oferecida.
  • Empreendedorismo, Gestão de Emoção e Prática Ética: Trabalhadoras Sexuais en Tijuana Alegando Respeitabilidade Autores/as: Susanne Hofmann
    Este artigo irá explorar como trabalhadoras sexuais por meio de discursos de empreendedorismo corporal, emoção gestão e contra-ética afirmam sua autoridade interpretativa sobre suas experiências vividas e criticam as noções denegrindo de trabalho sexual que circulam na sociedade.

    Minha pesquisa é baseada em 10 meses de trabalho de campo etnográfico na cidade fronteiriça mexicana de Tijuana. Pesquisando experiências de trabalhadoras sexuais migrantes na fronteira EUA-México , encontrei fortes narrativas de empreendedorismo, emoção gestão e prática ética no trabalho sexual.

    Em conversação comigo, as trabalhadoras sexuais enfatizaram suas técnicas de gestão de auto-exame, auto-inspeção e auto-gestão que aplicam aos seus corpos e emoções no ambiente altamente competitivo da indústria de sexo de Tijuana. Por isso, eu utilizo o conceito de empreendedorismo corpóreo ( Wacquant 1995, 1998 , 2001), para destacar os enormes níveis de disciplina, resiliência emocional, habilidade de gestão, resistência e determinação exigido por as trabalhadoras sexuais.

    Ao utilizar um discurso do empreendedorismo, as trabalhadoras sexuais neutralizam o estigma relacionado ao seu trabalho , escapam noções negativas do trabalho do sexo, e comunicam as pessoas de fora que elas são sujeitos moralmente merecedores e respeitáveis, desejando ser tratado como tal. Além disso, o artigo explora o significado e a relevância da emoção gestão no trabalho do sexo, que é um aspecto significativo do empreendedorismo sexual. Na indústria de sexo de Tijuana, o controle meticuloso de exibição de emoção tornou-se em uma expressão de profissionalismo e, portanto, um marcador importante de distinção entre as trabalhadoras do sexo.

    A parte final do meu artigo vai dedicar-se à contra-ética que as trabalhadoras sexuais desenvolveram em relação com a prática profissional do trabalho sexual. Prática ética do trabalho sexual foi equiparado a uma atitude profissional que incluía tanto uma mentalidade de serviço e colegialidade.

    Ao desenvolver a noção de trabalho do sexo bom ou profissional, as mulheres contrariaram as conceituações negativas da prostituição que ligam a profissão com identidade, marginalidade, atividade criminosa ou trabalho não qualificado. Em última análise, a contra-ética delas constituía uma demanda implícita para o reconhecimento da prostituição como um trabalho, apesar de não ser manifestado abertamente nestes termos.
  • Entre o “fazer direito” e “direitinho” Autores/as: Laura Rebecca Murray
    As forças econômicas e sociais que tem estruturado os discursos políticos reacionários e conservadores no Brasil também tem alterado as possibilidades e formas de ativismo entre organizações de prostitutas. Localizada na intersecção de políticas locais com a biopolítica, este artigo explora a forma pela qual organizações de prostitutas se relacionam com tecnologias biopolíticas de incorporação e como essas interações estruturam suas subjetividades como prostitutas e como ativistas.

    Baseado em trabalho etnográfico conduzido ao longo de um período de vinte quatro meses em Corumbá, Belém e Rio de Janeiro, a análise tem como pano de fundo as mudanças recentes em estruturas de financiamento e o aumento de regras e normas para o recebimento de financiamento e execução de projetos. As relações entre as organizações e as estruturas burocráticas que regulam sua participação, seja por meio de projetos, pesquisas ou conselhos, são examinadas como campos de protagonismo e resistência, ou em alguns casos, fracasso. Uma análise dos discursos de prostitutas e gestores ilumina a construção de identidades de ativistas na fronteira do “fazer direito”, como uma forma de promover direitos de maneira consistente com a ideologia da organização, e “fazer direitinho”, como tentativas de seguir as normas e leis burocráticas na expectativa de evitar problemas e captar recursos. Uma etnográfica comparativa entre os três contextos mostra que o ativismo decorrente não de iniciativa própria mas de projetos e interesses externos resultou na construção de subjetividades condicionadas ao apoio técnico e político de terceiros para sua sobrevivência. Em contextos repressivos e conservadores onde este tipo de apoio deixa de existir, organizações como a ONG em Corumbá desaparece; o fazer direitinho resulta numa submissão aos mecanismos de controle do estado. Por outro lado, organizações como as fundadas no Rio de Janeiro e Belém, que foram constituídas para contestar violência policial e demandar direitos laborais e sexuais de prostitutas, são mais resistentes institucionalmente aos efeitos nefários de mudanças em estruturas de financiamento e tendências conservadoras, criando alternativas para avançar suas demandas políticas.
  • O imaginário da prostituição entre mulheres indígenas portiguara e a re-significação de suas fronteiras no litoral norte paraibano Autores/as: Lívia Freire da Silva
    Pretende-se entender a, interação entre sexualidade, corpo, gênero e prostituição no contexto indígena Potiguara no Litoral Norte da Paraíba, em especial na cidade da Baía da Traição, localizada circulada por aldeias potiguara e com bastante fluxo cultural e de pessoas. A ideia inicial é entender a Prostituição e suas possíveis trocas, deslocamentos, circulação de mulheres de um estado ao outro como forma de reciprocidade e dinâmica presente nesse contexto. Nesse aspecto é possível perceber uma série de fatores referentes ao poder de agência dessas mulheres que se prostituem suas práxis corporais, negociações, artimanhas e diálogos entre o ambiente público e privado, entre o corpo dialogado para fins de prostituição e o corpo usado para as relações afetivas, as trocas conscientes entre favores sexuais e economia que terminam por abarcar trocas simbólicas e econômicas.
    A mobilidade presente no terreno da prostituição indagou-me uma série de questões referente à etnicidade, questões territoriais e econômicas que pretendo apontar e tentar entender as entrelinhas e os processos sociais presentes nas relações dos indivíduos presentes na região citada. Essa indagação acentuou no momento em que me deparei com as questões referentes ao dito e o não dito, segredos e deslocamento de mulheres que se prostituem entre aldeia e cidade, ou seja, as índias costumam a se prostituir fora das delimitações das aldeias, sendo assim os cabarés encontrados dentro da área de demarcação indígena não abrigam índias e sim mulheres oriundas de outras cidades, ao passo que as indígenas saem das aldeias para poder exercer a prostituição fora dos limites das aldeias para que os familiares, vizinhos e demais não saibam de suas práticas sexuais. Penso que esses fatores são cruciais para entender como a prostituição se configura dentro dessa região e sua ligação com questões de gênero e etnicidade.
  • Prostituição e Feminismo na França, uma etnografia de viagem Autores/as: Diana Helene Ramos
    Este artigo é fruto de meu estágio doutoral na École des Hautes Études en Sciences Sociales (Paris), financiado pela CAPES/PSDE, de março a outubro de 2013. Em minha pesquisa, participei de atividades realizadas pelo movimento organizado de prostitutas e acompanhei diversos blogs, publicações e livros produzidos por elas. Dessa forma, procurei reunir os argumentos e as ações das prostitutas francesas, sobretudo face a reafirmação da posição abolicionista do país em sessão da Assembleia Nacional, em dezembro de 2011.
    Na França, uma lei de 2003 conhecida como “Loi Sarkosy” (LSI - Loi de la Securité Interieure), criminaliza a prostituta de rua. Antes dessa lei, já era proibido abordar clientes em locais públicos de forma ativa (raccolage), e a partir de então tornou-se também proibido demonstrar intenção de oferecimento de serviços sexuais de forma passiva (por exemplo “vestimenta”). A partir dessa lei, o governo francês tem a cada dia arrefecido suas políticas abolicionistas em relação a prostituição. Uma importante defensora dessas medidas é a « ministre des droits des femmes », Najat Vallaud-Belkacem, que declarou em junho de 2012 o engajamento oficial do governo na luta contra a prostituição.
    No período de meu estagio pude acompanhar o debate em torno da proposição de uma nova lei abolicionista: a penalização dos clientes de prostitutas (« PROPOSITION DE LOI visant à responsabiliser les clients de la prostitution et à renforcer la protection des victimes de la traite des êtres humains et du proxénétisme »). A lei visa tornar crime o ato de se servir de serviços sexuais, com punição de 2 meses a 3 anos de detenção e 3.750 a 45.000 euros de multa, e foi proposta em 2012 pelo partido socialista, com apoio de grupos feministas franceses.
    As controvérsias que pude observar em torno dessa questão são muitas. Na França, o debate abolicionista da prostituição versus a sua legalização/regulamentação causa grande polêmica. A maior disputa é realizada pelo movimento feminista francês, majoritariamente de caráter abolicionista, que conta atualmente com influentes dirigentes no governo do país; e o movimento social das prostitutas francesas, pioneiro no mundo (iniciado em 1975) e a cada dia maior e mais organizado, principalmente de maneira a se proteger após a promulgação da “Loi Sarkozy”, em 2003. O artigo levanta como se dá esse embate, pautando suas possíveis implicações para o movimento organizado das prostitutas, para o feminismo e para a legislação em relação a prostituição no Brasil.
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  • Prostituição e ilegalismos: um estudo de códigos e condutas em casas noturnas de São Carlos-SP Autores/as: Domila do Prado Pazzini
    A prostituição no Brasil não é crime. Ao contrário, é uma ocupação de acordo com a Classificação Brasileira de Ocupações. O que é crime, no entanto, são algumas práticas de incentivo à prostituição. A manutenção da casa de prostituição, que é o objeto central desta pesquisa, é crime perante o Código Penal pelo fato do dono “explorar” o serviço de outra pessoa. No entanto a casa é um local seguro para as prostitutas que muitas vezes são criminalizadas pelo código moral dominante. Ou seja, ao mesmo tempo em que o Estado garante a condição de ocupação para a prostituta, criminaliza seu entorno e vitimiza essa mesma prostituta. As mulheres que se prostituem nesses contextos ilegais acabam internalizando, criando e recriando códigos de conduta. Esse trabalho busca entender como mulheres que se prostituem neste contexto lidam com os ilegalismos – considerando as questões legal e moral – em torno dessa prática.
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jueves, 14 de agosto de 2014

"Es un derecho ser trabajadora sexual"


http://www.confidencial.com.ni/articulo/18903/quot-es-un-derecho-ser-trabajadora-sexual-quot


 A sus 40 años, María Dávila había cumplido con todo lo que la sociedad nicaragüense esperaba de ella. De pequeña fue la mano derecha de su madre y el sustento económico de sus seis hermanos menores. En su adolescencia fue guerrillera empedernida y estudiante de secundaria. Luego se casó con un médico y se convirtió en madre de dos hijos. Todo iba bien en la vida de esta esteliana, hasta que su esposo la abandonó. Aquel hombre la dejó con dos muchachos a su cargo, sin una profesión y sin trabajo formal. María decidió, entonces, que lo mejor para ella y su familia era convertirse en trabajadora sexual. “Cuando quedé sola con mis hijos comencé a andar con los que fueron mis novios. No quería tener una pareja. Tenía un novio que me decía: Mirá María Elena, yo te quiero ayudar con tus hijos. Y yo le contestaba: Está bien, podemos ir a un hotel, pero me pagás porque necesito mantener a mis hijos. Quedé vacunada: Yo no quiero volver a tener a nadie en mi casa, no vuelvo a lavar, planchar ni cocinar o darle de comer a nadie. Lo he cumplido. Sí, he tenido alguna relación por allí, pero nada estable, una persona por la que sienta afecto y me sienta bien”, relata María, quien funge como presidente de la Asociación “Girasoles Nicaragua”, una organización sin fines de lucro que promueve los derechos humanos y laborales de las trabajadoras sexuales. El testimonio de María, así como el de otras tres mujeres provenientes de distintos puntos de Nicaragua y quienes ejercen el mismo trabajo, ha sido plasmado en una nueva publicación del Programa Feminista La Corriente, una ONG que vela por la defensa de los derechos de las mujeres. “Ni putas, ni prostitutas. Somos trabajadoras sexuales”, ofrece una mirada íntima en la vida de cuatro ciudadanas que, además de ofrecer este tipo de servicios, se han enfrentado a la doble moral de las sociedades en las que viven. “Estamos acostumbrados a ver a las trabajadoras sexuales desde la óptica de la victimización. Tenemos que hacerlo desde una perspectiva más amplia”, indica María Teresa Blandón, directora de la organización. María Elena Dávila (Estelí), Yomegene Roda Omier (Puerto Cabezas), Vida Francis Jiménez (Managua) e Indiana Martínez (Chinandega) comparten sus historias de vida en este libro. Cuentan cómo optaron por el camino del trabajo sexual y cómo se integraron a organizaciones locales y regionales que velan por sus derechos laborales. “Es un derecho ser trabajadora sexual, pero en Nicaragua si bien es cierto no hay una ley que prohíba este trabajo, sí se nos violan nuestros derechos. Podríamos deir que estamos en riesgo de muchas cosas que no obtenemos porque el trabajo sexual no es reconocido (…) Al analizarlo, nosotras pasamos a ser parte de la clase trabajadora, la desventaja es que no tenemos un seguro social”, asegura Dávila, quien participó en el Foro Mundial de VIH (Argentina) y ayudó a elaborar el manual “¿Cómo dar consejería a las mujeres trabajadoras sexuales, en el caso de VIH?” Entre las demandas de dichas mujeres también figura el acceso a chequeos médicos generales, la creación y promoción de políticas públicas diseñadas específicamente para trabajadoras sexuales y el respeto por parte de la ciudadanía y la Policía Nacional, con la que han firmado acuerdos para garantizar su seguridad personal. Sin embargo, las relaciones con todas las esferas de nuestra sociedad no dejan de ser espinosas. “Lo que podemos suponer es que lo que no soporta la sociedad es la transgresión, que estas mujeres no acaten las normas impuestas, que las mujeres no pongan el sexo por debajo de la reproducción, que pongan en evidencia la doble moral del patriarcado, que no se subordinen y se queden pariendo y criando hijos, que vivan la sexualidad incluso para el lucro. Este tipo de sexualidad no la deciden ellos (los hombres, los maridos). Ellas tienen conocimiento de lo que los hombres no quieren compartir con sus esposas para no ser percibidos como débiles”, afirma María Teresa Blandón. Quienes participaron en la publicación afirman que el estigma creado alrededor de la prostitución también rompe con el sentido de solidaridad que debería existir entre las mujeres, poniendo a cada quien en una posición de decencia o indecencia. “¿Por qué si el patriarcado estimula la prostitución lo critica tanto? ¿Serán las trabajadoras sexuales las únicas que tienen sexo sin amor? ¿Por qué a las trabajadoras sexuales se les critica si tienen sexo casual con regularidad?” Esas son algunas preguntas que “Ni putas, ni prostitutas. Somos trabajadoras sexuales”, pretende responder con los testimonios de estas trabajadoras. - See more at:

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martes, 12 de agosto de 2014

Montse Neira en Lugo: «Es hora de que a las prostitutas se nos reconozcan nuestros derechos»

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/lugo/2014/08/12/hora-prostitutas-reconozcan-derechos/0003_201408L12C2991.htm

«Es hora de que a las prostitutas se nos reconozcan nuestros derechos»


La activista dará una charla en el Ateneo Libertario de Lugo hoy a las 20.30 horas

 

 

Dar a conocer «todas las realidades de la prostitución» desde una perspectiva «compleja y global» es el objetivo con el que Montserrat Neira ofrecerá hoy una charla en Lugo. Invitada por el Ateneo Libertario A Engranaxe (Río Sil, 51, local 2), a partir de las 20.30 horas, la meretriz, que nació en Barcelona pero es hija de emigrantes lucenses, explicará la realidad de miles de «mujeres, hombres y transexuales» que intercambian sexo a cambio de dinero. «Es hora de que a las prostitutas se nos reconozcan nuestros derechos, porque de la prostitución solo se conoce lo sórdido, lo oscuro, lo relacionado con la delincuencia..., y eso hace que el estigma sea muy fuerte, que sintamos miedo, que no nos atrevamos a defender nuestros derechos fundamentales. Hay asociaciones y oenegés que lo hacen, pero debemos reivindicarlos nosotras mismas. Nadie nos tiene por que insultar ni por que cortarnos oportunidades», declara.
Cuenta que de los 25 años que lleva ejerciendo la prostitución, los seis primeros los pasó en «un entorno de miseria y exclusión social». «Trabajé en todo tipo de antros, clubes y lugares que la gente se pueda imaginar. En la calle no he estado, pero tengo muchas amigas que sí y por eso conozco bien lo que ocurre en ella», detalla. Lejos de amedrentarla, la dureza de esa vida le sirvió de revulsivo para mejorar. «En vez de achicarme me hizo crecer», resalta Neira, que tiene 53 años y se licenció en Ciencias Políticas hace una década.
En 1995 se dio de alta como autónoma. «La prostitución no está reconocida jurídicamente como trabajo, pero el Estatuo de los Trabajadores tiene un epígrafe de servicios personales por el que también cotizan, por ejemplo, los terapeutas», explica Neira. Los requisitos son ganar tres veces el salario mínimo interprofesional, no tener gente contratada y dedicarse en exclusiva. «Y esos requisitos los cumple el intercambio de sexo por dinero», apunta la activista.
Hipocresía y doble moral
A su juicio, el limbo alegal que rodea al mundo de la prostitución es fruto de la hipocresía y la doble moral de la sociedad. «Si en tantos clubes hay explotación, o los cierras todos o creas un marco jurídico que proteja a quienes ejercen en ellos», concluye.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/lugo/2014/08/12/pasa-lugo-carioca-distinto-pasa-ciudad-espanola/0003_201408L12C2994.htm

Montserrat Neira destaca que su vinculación con la tierra natal de sus padres ha ido creciendo con el paso de los años. «Ahora vivo a caballo entre Barcelona y Galicia porque me encanta», destaca. Hoy estará en Lugo, cuna de la operación Carioca en la que se investiga una compleja trama de explotación sexual a mujeres. «Lo que pasa en Lugo no es distinto a lo que pasa en cualquier otra ciudad española», lamenta, y denuncia que muchas mujeres son doblemente discriminadas por el hecho de ser inmigrantes. También critica que las políticas públicas solo ofrecen «alternativas que tratan como parias a estas mujeres, que no las dignifican», y que no les ofrecen apoyo psicológico.